Sismo político en Austria tras fuerte avance de ultraderecha
«Es muy sencillo, los votantes protestaron contra el mediocre rendimiento de los aliados de la ex gran coalición» izquierda-derecha, que tiraron la toalla en julio tras 18 meses de parálisis gubernamental, explicó el politólogo Peter Hofer.
«Los austríacos estaban furiosos, hasta un punto poco habitual y votaron con la ira en el cuerpo», añadió el editorialista del diario Standard. El mensaje de los electores no deja lugar a dudas: los socialdemócratas (SPO) se sitúan por primera vez en su historia bajo la barrera del 30%, con 29,7% de los votos, y los conservadores (OVP) encajaron el peor resultado jamás obtenido con tan sólo el 25,6% de los sufragios.
La extrema derecha, por el contrario, entre los dos partidos, el FPO del ardiente Heinz-Christian Strache y el populista BZO de Jorg Haider, suma un 29%, rozando el resultado de los socialdemócratas, que pese a la debacle se mantienen como primera fuerza política del país.
«Este gran desbarajuste», según titula el periódico Die Presse, refleja el hartazgo general de los austríacos, testigos de las querellas interminables entre las dos grandes formaciones incapaces de lanzar la muy esperada reforma fiscal, una de las promesas estrellas de sus respectivas campañas en 2006.
Ayudados en 2008 por la inflación y la crisis financiera al otro lado del Atlántico, que comienza a desestabilizar a Europa, los partidos populistas han sabido captar la atención de los votantes centrando su campaña en los temas sociales que tanto preocupan a la gente.
Heinz-Christian Strache, de 39 años, reivindicó la paternidad de la reducción a la mitad del Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) de los medicamentos, adoptada in extremis a propuesta de los socialdemócratas gracias a los votos de la extrema derecha durante un maratón en el Parlamento tres días antes de los comicios.
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