Mondo Cane
El pasado 6 de setiembre se batió en la localidad inglesa de Alton uno de los récords más bizarros de la actualidad: el de arrastre de aviones por personas discapacitadas. 50 usuarios de sillas de ruedas fueron capaces de mover a golpe de antebrazo las 65 toneladas de un Boeing 757 Airliner durante 100 metros.
Una nueva marca mundial que ya han prometido romper un grupo de 44 acondroplásicos americanos después de perder la misma apuesta con un paquidermo. Sin embargo, habría que diferenciar objetivos en estas prácticas que pondrán los pelos como radios tubulares a muchos presidentes de asociaciones de disminuidos. Mientras el récord de los ingleses en silla de ruedas estaba englobado dentro de una reivindicación social (las 10.000 libras del premio fueron a parar a la British Disabled Flyers Association) los 44 enanos tiraron del avión dentro del programa estrella de la FOX «Man Vs Beast», que en otros episodios ya mostró a un luchador de sumo contra una orangutana o un hombre corriendo contra una jirafa. Ni que decir tiene que ganó el elefante, mucho más acostumbrado a arrastrar moles en su vida cotidiana.
No se sabe a ciencia cierta si algún astronauta ha practicado el sexo en el espacio. Y si alguno lo ha hecho, desde luego no lo ha contado, así que no sorprende que no exista tal género como el porno espacial. Pero no fue por falta de ganas, según desvela Laura Woodmansee en su libro «Sexo en el espacio»: En la última etapa de la MIR, Rusia estaba buscando nuevas formas capitalistas de lograr financiación para permitir que la estación espacial siguiera operativa. Una idea seriamente considerada fue la de permitir que un equipo de rodaje mandara un par de actores a la estación para rodar la primera película pornográfica en el espacio. El título original fue «El vuelo espacial tiene un precio», aunque posteriormente fue cambiado a «El último viaje».
Según los extractos publicados por el blog Weird Universe, el argumento por decir algo de la película es el siguiente: «Un cosmonauta se niega a abandonar la estación espacial dentro del plazo estipulado, de modo que a los controladores de tierra se les ocurre la brillante idea de mandar una mujer para seducir al indómito y hacerle volver a la Tierra». Desdichadamente, según cuenta Woodmansee, la película nunca llegó a rodarse porque la productora sólo logró reunir 7 de los 23 millones de dólares que la Agencia Espacial Rusa exigía.
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