BUSH SE DESPIDE

El presidente estadounidense, George W. Bush, aseguró ayer martes en su último discurso ante la Asamblea General de la ONU, a la que a menudo ignoró, que la crisis financiera en Estados Unidos sería controlada «con la rapidez que requiere».

El presidente Bush aseguró a los preocupados líderes mundiales que su administración y el Congreso estadounidense aprobarán un plan financiero de emergencia «con la urgencia requerida».

«Les puedo asegurar que mi administración y nuestro Congreso están trabajando juntos para aprobar rápidamente una ley que sostenga esa estrategia», dijo en su discurso de despedida ante la Asamblea General de Naciones Unidas. «Confío en que actuaremos con la urgencia requerida», afirmó.

Bush admitió, sin embargo, que existían crecientes resistencias a su plan de salvataje en momentos en que altos funcionarios, incluido su vicepresidente, Dick Cheney, imploraban a los legisladores para que esta semana aprueben un paquete de 700.000 millones de dólares para rescatar a instituciones financieras en dificultades.

Seis años después de advertirle a Naciones Unidas de que arriesgaba volverse irrelevante si no apoyaba la guerra en Irak, Bush alabó el martes el «extraordinario potencial» del organismo mundial.

Pero Bush, que deja el cargo en cuatro meses, también advirtió en su discurso de despedida ante la Asamblea General que la «ineficiencia y la corrupción (…), la abultada» burocracia y la hipocresía sobre los derechos humanos amenazan el potencial del organismo.

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