Argentina. La presidenta argentina calificó la crisis financiera como "efecto jazz"

Cristina Fernández debuta  en la ONU y fustiga a EEUU

«Hoy ya no pueden hablar del efecto caipirinha o del efecto tequila, del efecto arroz, o del efecto que siempre denotaba que la crisis venía de los países emergentes hacia el centro», dijo la presidenta en Nueva York.

Según Fernández, «si tuviéramos que ponerle un nombre, deberíamos decir tal vez el efecto jazz, el efecto que va desde el centro de la primera economía del mundo y se expande hacia todo el mundo».

«No nos pone contentos ni alegres esta situación, por el contrario, la consideramos también una oportunidad histórica para poder revisar comportamientos y políticas», dijo.

En su debut ante el foro mundial en el primer día del debate anual de la Asamblea General de la ONU, Fernández reclamó una reforma de los organismos financieros y criticó los modelos económicos impulsados desde Washington.

El discurso de la mandataria fue ante todo un alegato a favor del multilateralismo, tanto en el plano de la diplomacia ­citó el ejemplo de la mediación de Unasur en Bolivia­ como de la economía o los derechos humanos.

Preconizó «una reformulación de los organismos multilaterales, este que nos comprende a todos, Naciones Unidas, y también los organismos multilaterales de crédito», y reivindicó el rechazo argentino a las políticas del FMI.

Según la mandataria, «los días que corren testimonian que aquellas cuestiones, aquellas posiciones, no eran producto de un sesgo ideológico o de cerrados dogmas, sino de la observación puntual y objetiva sobre las cosas que estaban sucediendo».

«Se nos dijo a los países de la región de la América del Sur, durante la vigencia del Consenso de Washington, que el mercado todo lo solucionaba, que el Estado no era necesario, que el intervencionismo estatal era nostalgia de grupos que no habían comprendido cómo había evolucionado la economía», agregó.

En su discurso, que por momentos tuvo gusto a revancha, Fernández ironizó sobre «la intervención estatal más formidable de la que se tenga memoria, precisamente desde el lugar donde nos habían dicho que el Estado no era necesario».

Sin embargo, agregó, Washington corre con una ventaja «con la que no contamos los países emergentes: no va a venir ninguna calificadora de riesgos, tampoco va a venir el Fondo Monetario Internacional a decir lo que tiene que hacer». En el mismo registro, destacó que Estados Unidos tiene actualmente «una economía de casino o de ficción».

Instó a los 188 países que aún no lo han hecho a ratificar el Tratado sobre la desaparición forzosa de personas y renovó su pedido a Irán de que acepte un juicio con «equidad, justicia y verdad» en Argentina de los sospechosos iraníes de dos atentados antiisraelíes perpetrados en Buenos Aires en la década pasada.

La presidenta reiteró finalmente el viejo reclamo de Argentina sobre la soberanía de las islas Malvinas, actualmente en manos británicas.

Desde la tribuna de la Asamblea General, varios familiares de víctimas de la dictadura argentina (1976-1983) asistieron al discurso. Fernández debía inaugurar posteriormente una muestra de las Abuelas de la Plaza de Mayo en la sede de la ONU.

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