Hay orden de captura para prefecto de Pando
Una comisión gubernamental comenzó un rastrillaje este lunes en Pando, al norte de Bolivia, para hallar los cuerpos de personas fallecidas en un choque entre civiles el martes, mientras el gobierno y la oposición buscan en La Paz un acuerdo para superar la crisis política.
El ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, brazo derecho del presidente Evo Morales, comanda en Pando -donde rige un estado de sitio decretado el viernes- «una tarea de rastrillaje para dar con el paradero de presuntos campesinos que habrían sido asesinados».
Esta tarea se realiza mediante militares en los poblados vecinos de Porvenir y Filadelfia, ambos a unos 30 kilómetros al sur de Cobija, donde el jueves los campesinos fueron emboscados con un saldo provisional, según el gobierno, de 16 muertos y casi un centenar de heridos, aunque los sindicatos agrarios elevan la cifra a 30.
Según el ministro de Salud, Ramiro Tapia, los desaparecidos suman 50. Además de investigar en Pando, el Poder Ejecutivo señaló que hay orden de captura para el prefecto rebelde de Pando, Leopoldo Fernández, un veterano líder de derecha, a quien culpan de ser el autor intelectual de los graves incidentes de la semana pasada.
La situación en Cobija, de unos 36.000 habitantes, era este lunes de precaria tranquilidad, aunque el comercio minorista y la banca privada cerraron sus puertas, los empleados públicos aún no retornaron a trabajar y el servicio público de transporte estaba paralizado. Los militares realizaron patrullajes nocturnos, en cumplimiento al estado de sitio, mientras el prefecto del departamento, el opositor Leopoldo Fernández, aseguró desde su oficina en la plaza de Armas de Cobija -según la emisora privada Fides- que «hay tranquilidad en Pando».
Sin embargo, no descartó que resurja la violencia «porque el gobierno está provocando a la población con su estado de sitio» y acusó al ministro Quintana de «orquestar acusaciones en mi contra, ocultando pruebas que incriminan al gobierno del enfrentamiento».
La situación de Pando fue un efecto de las protestas registradas durante las últimas tres semanas en cinco de los nueve departamentos, que comenzaron con cortes de rutas que aislaron el Este y el Oeste del país y tomas de oficinas públicas y tres aeropuertos domésticos, en las ciudades de Santa Cruz, Trinidad, Sucre, Tarija y Cobija, feudos rebeldes.
Mientras la situación en Pando aún era inestable, Santa Cruz, la región más rica de Bolivia, levantaba este lunes el corte de rutas sostenido desde hace tres semanas, y la decisión se extendía lentamente a tres regiones del Chaco, ricas en gas vecinas de Argentina y Paraguay, que también se oponen al presidente Morales.
De manera paralela a un apaciguamiento de las protestas, el Poder Ejecutivo y un representante de cinco prefectos opositores esperaban firmar un documento para sentar las bases de un acuerdo nacional para superar la crisis política en Bolivia, dijeron fuentes de ambos sectores.
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