
Una mayoría simple de partidarios del presidente Fernando Lugo despojaron ayer jueves al ex presidente Nicanor Duarte de su título de senador activo de la nación, medida con la que se destrabó la crisis parlamentaria que enfrentó a oficialistas y opositores.
“Por el bien del país renunciamos a nuestras propuestas”, dijo el titular del Senado paraguayo, Enrique González Quintana, perteneciente al partido Unace del líder opositor Lino Oviedo, nucleamiento político que defendió hasta el miércoles el juramento de Duarte como senador activo.
Los luguistas del Senado exigieron que se despojara a Duarte de su calidad de senador activo alegando que la Constitución le confiere el cargo de senador vitalicio como ex presidente de la República.
Bajo consignas tales como “Fuera Nicanor”, “Se va Nicanor”, unos 5.000 adherentes del presidente Lugo sirvieron de marco de presión en el tratamiento de su caso en la cámara alta.
Duarte y sus partidarios del Partido Colorado no se presentaron en la plenaria del Senado y el ex mandatario reiteró en declaraciones a periodistas que recurrirá judicialmente su derecho a ocupar una banca con voz y voto.
“Yo fui electo y proclamado. Voy a recurrir a la justicia nacional e internacional”, anunció.
Si bien la Constitución confiere a los ex presidentes el cargo honorífico de senador vitalicio, Duarte renunció a dicho privilegio, se inscribió en las elecciones para la senaduría y salió electo primero en la lista de su partido.
La justicia electoral avaló su decisión, pero el oficialismo amenazó de todos modos con destituir a González Quintana si se aceptaba el nombramiento de Duarte.
Finalmente, Quintana se avino al deseo de la mayoría y se destrabó la crisis parlamentaria precedida de acusaciones mutuas de golpismo entre oficialistas y opositores.
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