Breves internacionales
Una de cada tres madrileñas considera que el tamaño sí importa, mientras que el 41,5% de los hombres madrileños prefiere que su pareja se depile por completo, según los datos revelados por la encuesta ‘¿Cómo imaginas a tu pareja ideal?’ realizada por Lycos Europe, donde se ha consultado a 14.000 solteros de toda Europa.
Más de la mitad (60%) de las madrileñas prefiere a hombres que se ajusten al perfil de ‘latin lovers’ como Orlando Bloom o Antonio Banderas. Para decidirse por completo, se fijan en su mirada (44,9%), sus manos (27,5%), sus hombros (17,6%) y su trasero (15,7%). Pero si hay algo en lo que coincide el 32,4% de las madrileñas es en que ‘quienes dicen que el tamaño no importa, mienten’.
Las mujeres se han vuelto prácticas y, si bien el 50,5% de las encuestadas asegura conceder más importancia a los valores que a la figura de su pareja, más de un tercio afirma que ‘un hombre debe estar bien dotado’ para terminar de decantarse por él.
A los madrileños les gustan las mujeres morenas (39,2%) con ojos atractivos (54,4%) y que tengan, preferiblemente, el pelo largo (27,8%). Más de un tercio (23,5%) de los encuestados asegura no preferir a una supermodelo y sentirse más a gusto con una chica con curvas o más ‘rellenita’. Sin embargo, aunque el 37,3% asegura que lo realmente importante son los valores de su pareja, que tenga un trasero redondito y firme (30%) y un escote sugerente (22%) es un punto muy a favor para muchos.
Aunque hombres (43%) y mujeres (44,3%) coinciden en que el mejor plan para la primera cita es dar un paseo y conversar, las madrileñas confían en las habilidades culinarias de su pareja para veladas sucesivas.
De hecho, casi la mitad (41,4%) asegura que la mejor forma de pasar una noche de invierno es conversar hasta las mil y una con su chico después de que éste les cocine su plato favorito. Que su pareja tenga una buena educación y, sobre todo, unos correctos modales en la mesa resulta indispensable para la mayoría (57,3%) de las encuestadas.
La Policía china sospecha que un centenar de personas fueron asesinadas y sus cadáveres vendidos a familias acaudaladas de Cantón que los canjean en los crematorios para no tener que incinerar a sus parientes, como les obliga la ley, y poder así enterrarlos, según asegura el diario South China Morning Post.
Los asesinatos, muchos de ellos de discapacitados físicos y ancianos, han ocurrido en Puning, en la provincia sureña de Cantón, donde la Policía y el Gobierno locales investigan una banda que traficaba con estos cadáveres y han detenido a nueve sospechosos, en la localidad de Nanxi (dentro del mismo término municipal).
En China, es tradición desde hace siglos enterrar a los familiares fallecidos, pero en las últimas décadas, debido a la superpoblación en los cementerios de todo el país, es obligatorio incinerar los cadáveres, algo que no es del agrado de las familias tradicionales.
De esto se aprovechó, al parecer, la banda de Puning y sus clientes: la familia del fallecido llevaba el cadáver comprado de un asesinado a la ceremonia de cremación, haciéndolo pasar por su pariente muerto, y después, clandestinamente, enterraban a su ser querido de cuerpo entero, como manda la tradición.
La cremación, instaurada en los años 50, se inició por deseo de Mao Zedong con el fin de acabar con «creencias supersticiosas» de la China rural acerca de la vida en ultratumba de los fallecidos.
Según la prensa de Hong Kong, las víctimas eran engañadas y llevadas a zonas remotas donde eran estranguladas o envenenadas.
En el restaurante Guolizhuang, en Pekín, son especialistas en aplicar a la comida los beneficios médicos de los penes animales. En efecto, al contrario que en Occidente, en donde nos solemos incorporarlos al menú, los chefs de Guolizhuang recopilan más de 30 penes de animales distintos para componer sus platos. Y para los clientes exigentes también tienen ciertos falos fuera del menú, a buen precio.
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