ANALISIS INTERNACIONAL

EL MEDIATICO MATRIMONIO CLINTON

La noche del 27 de agosto, el ex presidente Bill Clinton puso todo de su parte para sanar la división en el Partido Demócrata tras las reñidas elecciones primarias, que terminaron con dos candidatos: el senador por Illinois, Barack Obama, y la senadora por Nueva York, Hillary Clinton, su esposa.

Durante la contienda para la candidatura, Bill Clinton fue un partidario clave para la campaña de su esposa, y criticó de la manera más aguda a su rival, Obama. Pero en la Convención en Denver, el ex presidente prometió apoyar a Obama y hacer todo lo posible para asegurar que el senador de Illinois se convierta en el próximo presidente de EEUU. «Hillary nos dijo en términos muy claros que hará todo lo que pueda para elegir a Obama. Con ella somos dos», afirmó Clinton. «En realidad con ella somos 18 millones de nosotros, porque al igual que Hillary, quiero que todos ustedes, que la apoyaron a ella, voten por Obama en noviembre». Con una referencia a su propia historia, Clinton trató de poner fin a las inquietudes a las que él y su esposa dieron lugar durante la campaña en las primarias en cuanto a las cualidades de Obama para el cargo. «Prevalecimos en una campaña en la que los republicanos dijeron que yo era demasiado joven y demasiado inexperimentado para ser comandante en jefe», afirmó Clinton. «¿Les suena conocido? No les dio resultado en 1992, porque estábamos en el lado correcto de la historia. Y no les dará resultado en 2008, porque Barack Obama está en el lado correcto de la historia».

«Si ustedes, como yo, creen que América debe ser siempre un lugar llamado «Hope» (esperanza), entonces únanse a Hillary, Chelsea y a mi para convertir a Obama en el próximo presidente de EEUU», dijo en medio de una ovación. Clinton nació en un pueblo llamado Hope, en Arkansas, y el camino hacia un lugar llamado Hope fue el eslogan con el que llegó a la Casa Blanca en 1992 Clinton contrastó también una posible presidencia de Obama con una administración dirigida por McCain. «Los republicanos propondrán como candidato a un buen hombre que sirvió a nuestro país heroicamente y sufrió terriblemente en Vietnam. Ama nuestro país tanto como todos nosotros», dijo Clinton, pero agregó que él cree que una presidencia de McCain continuaría muchas políticas de la administración Bush, políticas que los líderes demócratas consideran fallidas. «Lo que es más importante, Obama sabe que EEUU no puede ser fuerte en el extranjero a menos que seamos fuertes en el país. A las personas de todo el mundo siempre les ha impresionado más el poder de nuestro ejemplo que el ejemplo de nuestro poder», concluyó Clinton, en la más relevante intervención desde que dejó la Casa Blanca. La ex primera dama no se quedó atrás para sanar las heridas de la campaña interna, al hablar un día antes a los más de 4.400 delegados. «Es hora de recuperar el país que amamos», dijo la ex candidata presidencial Hillary Clinton en un discurso que se anticipó con entusiasmo y que pronunció ante la Convención. Dijo a sus seguidores, y a aquellos del candidato a la presidencia por el partido Demócrata, Obama, que «estamos en el mismo equipo».

«Hayan votado por mí o por Barack, ahora es momento de unirse como un partido unificado con un único propósito. … Esta es una lucha por el futuro y una lucha que debemos ganar». Clinton, senadora por Nueva York y la primera mujer candidata con verdaderas posibilidades de obtener la presidencia en la historia de Estados Unidos, habló el 26 de agosto en el 88º aniversario de la décimo novena enmienda de la Constitución, que dio a la mujer el derecho al voto. Clinton recibió casi tantos votos en las primarias y las asambleas electorales demócratas como Obama, pero éste último obtuvo el apoyo de la mayoría de delegados y superdelegados, lo que le garantizó la candidatura. Desde que Clinton suspendió su campaña en junio, muchos se preguntaron si los que la apoyaron votarían por Obama. Antes de la convención, pero su discurso fue clave para unificar al partido Demócrata. Los delegados de la convención, muchos de los cuales prometieron votar por Clinton, mostraron su apoyo por la senadora de Nueva York, y se colocaron pins, camisetas, sombreros y carteles con su nombre. Otros llevaban carteles con la palabra unidad. Clinton tuvo palabras fuertes para el candidato presidencial por los republicanos, McCain. Los delegados exhibieron carteles que decían «McCain more of the same» o McCain: más de lo mismo, refiriéndose con ello a las políticas de la administración de Bush. La senadora de Nueva York dio las gracias a sus seguidores, les dijo que habían hecho historia y que «habían trabajado muy duro en los pasados dieciocho meses, como para sufrir ahora más perdidas de liderazgo», y añadió: «De ninguna manera, de ningún modo, no a McCain».

«Es lógico que Bush y McCain vayan a estar juntos la semana que viene en las ciudades gemelas, (conocidas como «twin cities» -ciudades gemelas- Minneapolis y St. Paul, Minnesota,) porque últimamente casi no se puede distinguir a uno del otro», dijo la ex primera dama. Al centrarse en el futuro del país, Clinton dijo que al próximo presidente le esperan muchos problemas, incluyendo el encarar las pérdidas de empleos, los altos precios y los conflictos internacionales. Dijo que Obama atacará estos asuntos y se enfrentará a los desafíos mundiales. «No tenemos un minuto que perder o un voto que desperdiciar», dijo Clinton. «Nada menos que el destino de nuestro país y el futuro de nuestros hijos están en juego».

«Obama está listo para dirigir EEUU y para restaurar el liderazgo de EEUU en el mundo», ese fue el mensaje del mediático matrimonio Clinton. El capítulo de los Clinton terminó en el escenario y dio comienzo el sueño americano de Obama. La Convención fue una fiesta.

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