OPINION INTERNACIONAL

EL CANCER DE LOS ASENTAMIENTOS ISRAELIES (I)

En su guerra unilateral, encubierta y racista, Israel continuó con sus actividades ilegales de colonizar Palestina. Construyendo asentamientos a partir de 1967 y el muro de Apartheid que sobrepasó los 800 kilómetros de longitud desde 2002. De acuerdo a estadísticas. El pueblo palestino sufrió muchísimo durante los últimos ocho años como resultado del plan «Sharon-Mofaz», que aplicó la solución final, la limpieza étnica, los ataques militares, invasiones y la ocupación de ciudades y aldeas. La crisis humanitaria se fue incrementando como consecuencia de la asfixia económica y la presión israelí. Siendo el muro de Apartheid y los asentamientos el cáncer que carcomió diariamente a Palestina. Por la ubicación estratégica de los asentamientos ilegales y la construcción de carreteras que los une, Israel, aisló el libre movimiento palestino dividiendo la zona norte de Palestina (Ribera Occidental) en cantones incomunicados. El permanente robo de tierras sofocó el desarrollo de las ciudades y las aldeas palestinas. Su asedio obstruyó el tránsito y la comunicación como resultado de los soldados de ocupación, las clausuras, los toques de queda, los puntos de controles militares (checkpoints) y el control del Mar Mediterráneo en Gaza. Frente a la iniquidad israelí, florecieron las palabras pronunciadas en 1956 por uno de los europeos-sionistas fundadores de Israel, David Ben Gurión: «si fuera un líder árabe, nunca firmaría un acuerdo con Israel. Es normal: hemos tomado su país. Es verdad que Dios nos lo prometió a nosotros. ¿Cómo puede interesarles eso? Nuestro Dios no les pertenece. Existieron el antisemitismo, el nazismo, Hitler, Auschwitz. ¿Eso fue por su culpa? (no)… Sólo saben que fuimos y les robamos su país». Cincuenta años después de esas expresiones, el premier Ehud Olmert, en el 2006, consideró que: «Israel fijará sus fronteras de aquí al 2010″. Reafirmando el histórico interés sionista de un permanente rediseño de las fronteras israelíes marcadas por la usurpación de tierras, la expansión, el muro y los asentamientos, para quedarse con un alto porcentaje del territorio palestino de 1967, incluida Jerusalem, antes de 2010. Con sabiduría colonial y un mar de vacíos ofrecimientos de paz, Olmert, se burló de las reiteradas promesas de su gobierno de congelar la construcción en los asentamientos. Las falsas palabras fueron denunciadas por el diario estadounidense Washington Post, quien relató: «A pesar de los compromisos de Israel para poner fin a la expansión de los asentamientos, tanto en la planificación como la construcción están avanzando cada día en toda la Ribera Occidental y Jerusalem Este. En los seis meses desde que se reanudaron las negociaciones entre Israel y los palestinos (en Anápolis), los asentamientos siguieron siendo una llaga», agregando: «a los palestinos, la expansión de los asentamientos representa una prueba de que Israel no es serio acerca de querer la paz que refieren» (WP, Mayo 20, 2008). Actualmente, en el asentamiento ilegal de Givat Zeev, al noroeste de Jerusalem, se están construyendo 750 departamentos en el enclave de una ladera palestina que se encuentra a una milla de otros asentamientos existentes. Promocionándolos con un provocativo gran letrero que reza: «Bienvenidos a la Nueva Alta Fivat Zeev», prometiendo «exclusivos apartamentos con alta calidad en las normas de construcción». En las afueras de Jerusalem, en el ultra-ortodoxo asentamiento sionista de Betar Illit, su alcalde Meir Rubinstein, ávido de más tierras palestinas, hizo saber que: «el último recuento fue de 39.000 colonos. Quizás ahora llegan a 40 o 41.000… Cada día en Betar hay más nacimientos». En complacencia colonial. El portavoz del fundamentalista partido israelí ultra-ortodoxo Shas, Roi Lachmanovitch, le prometió que «pronto habrá 800 unidades de viviendas más en Betar Illit». Los colosales asentamientos de Jerusalem fueron erigidos durante la ilegal alcaldía de Teddy Kollek y se extendieron sobre un amplio suelo jerosolimitano, como Ma’ale Adumim, donde los israelíes desde hace tiempo tienen intenciones de construir 3.500 viviendas en los terrenos palestinos adyacentes. El crecimiento tiene los espurios deseos de aislar definitivamente a Jerusalem Este, cortar el norte de la Ribera Occidental desde el sur de la propia Ribera y unificar desde Jericó hasta Jerusalem. El complejo Ma’ale Adumim, protegido por el muro de Apartheid, es el mayor asentamiento judío convertido en una gran ciudad dentro del territorio palestino con más de 55.000 colonos judíos ilegales llegados de distintas partes del mundo. La zona fronteriza del asentamiento cubre 50 kilómetros cuadrados, y de acuerdo a los planos, cuenta con aproximadamente 10 mil apartamentos. El objetivo israelí es cortar los vínculos existentes entre los poblados palestinos, judaizar, estrangular y llegar a la zona Este de Jerusalem a través de asentamientos, confiscación de tierras, demolición de casas y terrorismo de Estado. El 14 de setiembre de 1999, Ehud Barak visitó Ma’ale Adumim y declaró: «Ustedes son parte de Jerusalem (…) Cada casa que han construido forman parte del Estado israelí». (MEDEA, Bruselas Nov. 2001). La estrategia silenciosa de la expansión ilegal de los asentamientos, demostró que todas las políticas declaradas por Israel sobre una retirada del territorio palestino ocupado, desde los acuerdos de Oslo 1993 hasta Anápolis 2007, fueron una farsa para engañar la opinión pública internacional. A finales de febrero de 2008, colonos ilegales judíos establecieron el nuevo asentamiento Maskiot, en el Valle del Jordán, Ribera Occidental y la ampliación del asentamiento. Elí, ubicado aproximadamente a 10 kilómetros al norte de Ramallah. El ministro de Defensa Ehud Barak,.aprobó a finales de julio los planes para el nuevo asentamiento colonial maskiot en tierras palestinas del Jordán, como parte de un acuerdo entre él y los colonos que fueron evacuados de la Franja de Gaza en 2005, según el diario The Jerusalem Post (5/8/2008).

Los constantes intentos de colonizar y judaizar las tierras de Jerusalem Este por los fanáticos grupos ultrarreligiosos judíos nunca se interrumpió. Durante la década del 90, el estadounidense-judío Irwin Moskowitch, de manera espuria, adquirió una superficie de 14.500 metros cuadrados en Jerusalem Este. A partir de noviembre de 1998, los colonos judíos comenzaron a excavar ese terreno en el barrio palestino de Ras Al-Amud, para iniciar la construcción del asentamiento Ma’alah Hazeintim. Con impunidad, las autoridades israelíes, de manera mentirosa, afirmaron que esa excavación solo era para búsquedas arqueológicas. La construcción de 133 viviendas, una sinagoga y un centro comercial en Ras Al-Amud (Ma’alah Hazeintim) representó un paso más de Israel en su campaña de asentamientos coloniales en territorio palestino ocupado y las reiteradas violaciones al derecho internacional y las resoluciones del Consejo de Seguridad. La sagrada ciudad de Belén, recuperada en 1995 y reocupada en el 2000, fue atravesada por el muro de Apartheid junto con las ciudades de Beith Sahour y Beit Yala. En Beit Sahour, al sur de Jerusalem, los colonos israelíes durante la tercera semana de mayo 2008, ocuparon por la fuerza 1.000 dunum de tierras palestinas al este de la ciudad para construir un nuevo asentamiento ilegal. ARIJ (siglas en inglés), reveló en un informe las intenciones israelíes de construir en ese lugar un nuevo asentamiento llamado Ush Ghurab. Entre los tediosos ejemplos del robo de tierras palestinas. en Hebrón (Al Khalil), hogar de 180.000 palestino y lugar de entierro del profeta Abraham (Ibrahim), se encuentra Kiryat Arba’a.

(*) Ex Embajador de Palestina  en la Argentina

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