DDHH. Bussi y Menéndez a prisión por el asesinato de un senador peronista de Tucumán

Perpetua para ex militares  de la dictadura argentina

Los dos represores fueron encontrados culpables por secuestro, aplicación de tormentos y homicidio agravado por alevosía, delitos que el tribunal calificó de lesa humanidad.

Tras conocerse la sentencia, los manifestantes que se encontraban en las afueras del tribunal señalaron su satisfacción, aunque algunos protestaron con violencia porque los jueces no habían enviado a Bussi a una cárcel común, tal como había solicitado la fiscalía.

Bussi tiene el beneficio de la prisión domiciliaria por ser mayor de 70 años.

Los manifestantes intentaron romper las vallas que los gendarmes mantenían frente a la sede del tribunal y los enfrentaron con palos y piedras.

 

Últimas palabras

Antes de la sentencia Bussi tuvo lugar para expresar sus últimas palabras antes del dictamen en el juicio por violaciones a los derechos humanos durante la dictadura militar.

El tucumano, quien polemizó con el fiscal que había pedido reclusión perpetua en su contra, adelantó que guardaba sus «fuerzas» para exponer ante los jueces.

«Estamos cerrando el último capítulo de la historia tucumana de la década del 70″, dijo y consideró que el fallo «cualquiera sea su sentido», signará «un antes y un después de la historia política tucumana».

En cuanto al fiscal, le adjudicó «falsas incriminaciones, sin fundamento jurídico alguno», y un «pretendido vedettismo publicitario». Mencionó que «los delitos más atroces» que le imputan son «producto de una venganza largamente maquinada, incompatible con su papel de fiscal».

El ex militar recordó a los votantes tucumanos que lo pedían en su cargo y añadió: «El coraje se demuestra combatiendo y no como insulta usted a mí y a mis hijos en defensa de las causas injustas. Siempre nos hemos batido en minoría».

Bussi se pronunció contra los que llamó «bandas de delincuentes subversivos terroristas, que mantenían fuerte presencia en el monte y en ciudades». También calificó a «bandas reforzadas por la presencia encubierta de Montoneros que a partir de 1976 pasó a la lucha abierta y de superficie».

Se refirió al «fusilamiento de la familia del capitán Viola a pocos metros del actual domicilio del Fiscal» como «una carta de presenciación de sus hostilidades contra la población y las instituciones, como lo hiciera Montoneros con el secuestro y asesinato de Aramburu».

Respecto al caso por el que se lo juzga, expresó que » la orden impartida y cumplida de carácter insoslayable fue la liberación del detenido» y que «su detención debía durar sólo unos días», de modo que «la medida no tenía en su letra ni en su espíritu la mortificación o eliminación del arrestado».

Dijo que no había habido signos de tortura alguno en la cárcel de Villa Urquiza y que tampoco la esposa de Vargas Aignasse realizó denuncia alguna al respecto», expresó Bussi, quien debió pedir la asistencia de un respirador artificial. «El presente juicio no puede ser tratado fuera del contexto de la guerra contra la subversión y bajo el estado de sitio», se defendió.

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