COSTAS CON GOLDBERG
Citado por el canciller David Choquehuanca, el diplomático estadounidense reconoció ayer haberse reunido con el prefecto opositor (lo que no había sido publicitado). El canciller le expresó que las acciones que realiza «no ayudan a construir las relaciones positivas que ambos gobiernos pretenden» y que «una mala interpretación de las mismas podría deteriorar las relaciones bilaterales».
No es la primera vez que se produce una intromisión de la embajada yanki en la vida interna de Bolivia. Con anterioridad se denunció y se probó, por confesión de parte, una serie de actividades de espionaje realizadas por integrantes de grupos que desarrollaban presuntas actividades humanitarias, como el Usaid, en este caso también contra ciudadanos venezolanos y cubanos. Estos grupos fueron expulsados del Chapare por decisión de las organizaciones campesinas locales. En el caso actual es muy sugestivo que el embajador yanki se haya desplazado a Santa Cruz, que se ha colocado al frente de un peligroso movimiento abiertamente separatista, que atenta contra la unidad territorial de Bolivia y está imbuida de un fuerte contenido racista.
Se ha hecho notar, en efecto, que el embajador Goldberg es un verdadero especialista en la materia, por haber participado en nombre del gobierno de EEUU en el proceso de desmembramiento de la ex Yugoslavia, en Bosnia y en la secesión de Kosovo. El jefe de la bancada de senadores del MAS, Félix Rojas, manifestó que «Rubén Costas está siguiendo un curso de posgrado de separatismo, porque Goldberg es especialista en separar países como lo hizo en Bosnia y ahora le debe estar tomando examen», agregando que la visita del embajador al prefecto sirve el propósito de «llevarle más dinero para pagar a malos bolivianos que golpean a los campesinos y a los humildes», alusión esto último a las bandas de tipo nazi de la Unión Juvenil Cruceñista, que han llevado sus prácticas de matonismo a otros departamentos. Por su parte, el diputado del MAS Gustavo Torrico declaró: «Este virrey, que se hace llamar embajador, se cree dueño del destino del país o quiere recordar la influencia que tenía antes». En contraposición, los legisladores del derechista Poder Democrático Social (Podemos), como el senador Roger Pinto, justificaron estos encuentros. En el debate se puso de manifiesto que el subsecretario de Estado norteamericano para Asuntos Hemisféricos, Thomas Shannon, se había entrevistado con el presidente Evo Morales y visitado el Chapare, y que el propio embajador Goldberg viaja a Pando, otro departamento de la «media luna», en forma recurrente.
Después del revocatorio del 10 de agosto, que consolidó las posiciones de Evo Morales y su gobierno con 67,41% de los votos, los prefectos opositores multiplicaron las acciones agresivas y violentas, decretaron un paro cívico y lanzaron amenazas más graves aún, como la de tomar los campos productores de hidrocarburos y cerrar las válvulas en Santa Cruz, Tarija y Chuquisaca (pretendiendo remedar quizá el paro petrolero salvaje contra Chávez en 2002). También se lanzaron al bloqueo de rutas y decretaron el cese de los envíos de carne desde el oriente a La Paz y a los departamentos de occidente. Como decíamos, estas acciones han generado un rechazo masivo de gran parte de la población, incluso en los departamentos de la «media luna». Por lo pronto, los ganaderos del Beni levantaron el bloqueo y reanudaron el envío de carne. Tenemos a la vista una larga lista de organizaciones indígenas, campesinas, de comerciantes y maestros rurales de la provincia del Gran Chaco del departamento de Tarija, que rechazan los bloqueos y denuncian el anuncio del sabotaje petrolero como una medida arbitraria, unilateral y atentatoria. Hemos visto nutridas manifestaciones de jubilados mineros y sectores campesinos a favor del Bono Dignidad, que es vital para los ancianos pobres, que los prefectos opositores quieren acaparar y que el gobierno se propone aumentar en un 25% sobre la base de las mayores regalías que se hace pagar a las empresas.
En reciente encuentro con los movimientos sociales, el presidente Evo Morales acordó renovar su llamado a un diálogo con los prefectos opositores, antes de emprender el camino de someter al pueblo la ratificación de la nueva Constitución, aprobada en diciembre pasado.
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