Evo Morales quiere dialogar con rebeldes
El presidente Evo Morales y cinco prefectos rebeldes abrieron la posibilidad de instalar un diálogo para zanjar la crisis política en Bolivia, aunque persistía un clima tenso por protestas opositoras y por la amenaza oficialista de hacer aprobar su Constitución, que es repudiada por la oposición.
Morales, el primer gobernante indígena de Bolivia desde su fundación en 1825, expresó su disposición de sentarse en la misma mesa con los prefectos (gobernadores) de Santa Cruz, Tarija, Beni, Pando y Chuquisaca, quienes en las últimas horas enviaron sendas notas a la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Iglesia Católica para que coadyuven en la búsqueda de acuerdos.
«Vamos a esperar la voluntad de los prefectos», afirmó ayer el gobernante en una concentración oficialista en la ciudad de Tarija, en momentos en que se encuentra presionado por una oposición regional que rechaza su visión de país de corte estatista e indigenista. Sin embargo, advirtió que si se repite el fracaso de otros diálogos, con la mediación de la OEA, «vamos a aprobar por decreto la nueva Constitución».
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