Nicaragua. El ex ministro sandinista acusa al presidente Daniel Ortega

Intelectuales cierran filas con poeta Cardenal

«Si me quieren echar preso -y en este sistema que hay ahora en Nicaragua todo es posible- estoy listo para ir a la cárcel», aseguró el también sacerdote trapense en una carta pública en la que se negó a acatar la sentencia y acusó al presidente Ortega de estar tras ella.

La sentencia obliga a Cardenal a pagar una multa equivalente a 1.025 dólares en un plazo de tres días después de emitido el fallo.

Cardenal fue absuelto en diciembre de 2005 por el delito de injurias y calumnias contra el ciudadano alemán Inmanuel Zerger, pero según el juez David Rojas, el caso estaba en apelación y no pudo explicar por qué se resolvió casi tres años después.

Rojas negó cualquier cariz político en la sentencia y comentó que cree que tiene que ver con el «proceso de limpieza de casos viejos que se está dando en los juzgados». La sentencia «es simplemente una venganza de Daniel Ortega por la acogida que tuve en Paraguay durante la toma de posesión del presidente (Fernando) Lugo, mientras a él se le impidió llegar», expuso el poeta en su carta.

En un ambiente adverso a Ortega en Paraguay, promovido por movimientos feministas que repudiaron su presencia públicamente por la acusación de violación a su hijastra Zoilamérica Narváez, Cardenal le tachó de «ladrón» y de establecer en Nicaragua un «reinando de unas cuantas familias en alianzas con somocistas». Cardenal, considerado uno de los más grandes exponentes de la lírica latinoamericana, fue ministro de Cultura en el primer gobierno de Ortega (1979-1989), pero se distanció de éste en 1990 por divergencias en la conducción del partido Frente Sandinista y es actualmente uno de los más fuertes críticos del gobernante.

Desde el gobierno no había ninguna reacción a los señalamientos del escritor hasta ayer miércoles.

«De este sistema judicial no podés esperar otras cosas, sobre todo cuando responde a intereses políticos de Daniel Ortega», reaccionó el escritor Sergio Ramírez, quien calificó la sentencia de «una barbarie».

«Se trata de una manifiesta manipulación de los tribunales, lo cual debe ser causa de aflicción para el país, porque se trata de una acción temeraria en contra de una figura que tiene una relevancia mundial», añadió.

La actitud del gobierno contra un sacerdote de 82 años «no es más que una muestra de la cobardía con que actúan los que ostentan el poder en contra de quienes se muestra críticos y adversos», declaró de su lado la escritora Gioconda Belli.

Belli dijo que denunciarán el caso en foros internacionales y advirtió que el poeta «no está solo y un ataque contra Ernesto es un ataque contra todos nosotros, los escritores del país».

«Estoy impactada de ver la arbitrariedad y el abuso que se está cometiendo en contra de personalidades que lo único que han hecho es poner en lo más alto el nombre de Nicaragua y que dedicaron su vida a la Revolución», señaló de su lado la escritora Claribel Alegría.

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