OPINION INTERNACIONAL

GUERRA SANTA FRATERNAL

LA GUERRA CIVIL EN ARGELIA SE REANUDO SIN QUE LLEGARAN A CICATRIZAR LAS HERIDAS DEJADAS POR LAS CONFRONTACIONES VIOLENTAS DE LOS AÑOS NOVENTA. LA PRENSA MUNDIAL DIO ABUNDANTES DETALLES DE LA BOMBA EN UNA ESCUELA DE POLICIA EN LA CAPITAL QUE DEJO 43 MUERTOS Y 38 HERIDOS EL MARTES PASADO.

Escrito por: Egon Friedler

Viernes 22 de agosto de 2008 | 8:08
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Como en otros atentados similares, el terrorista suicida llevó un automóvil cargado de explosivos a la entrada de la escuela para alcanzar a los candidatos al ingreso que esperaban turno. La bomba destruyó la entrada así como varios edificios cercanos. Asimismo causó estragos en coches estacionados en calles laterales alcanzando a varios pasajeros. Al día siguiente dos coches bomba mataron por lo menos a 11 personas e hirieron a otras 31 en la ciudad argelina de Bouira. Esta vez los blancos eran el comando militar y el hotel Sophie, el más grande de la ciudad. El ataque causó grandes daños al complejo militar mientras la bomba cerca al hotel explotó cuando pasaba un ómnibus que llevaba a obreros a un lugar de construcción de un dique, según la agencia de prensa argelina APS. Estos ataques no constituyen hechos aislados. Desde setiembre de 2006 los atentados comenzaron a proliferar después de cuatro años de calma relativa. La BBC de Londres ofreció una lista parcial de los ataques desde abril de 2007 cuando 33 personas fueron muertas en ataques a oficinas gubernamentales y a una estación de Policía. En julio de 2007 un terrorista suicida atacó un destacamento militar en Bouira matando a 9 personas. El 6 de setiembre 22 personas murieron en un atentado con bomba en Batna y dos días otro atentado, esta vez en Dellys provocó 32 víctimas. A comienzos de diciembre del año pasado tuvo lugar el atentado más mortífero que provocó 67 muertes. El “Times” de Londres informó el 12 de diciembre que dos coches bomba en Argel destruyeron las oficinas de las Naciones Unidas y también tomaron como blanco a un ómnibus cargado de estudiantes de Derecho en las afueras de la Sede de la Suprema Corte de Justicia. En enero cuatro policías fueron muertos por un terrorista suicida y en junio seis soldados y un ingeniero francés y su chofer fueron muertos en sendos atentados.

Todo esto constituye una ominosa repetición de una situación ya vivida. La guerra civil de los años 90 comenzó en diciembre de 1991 cuando el Frente Islámico de Salvación ganó una primera vuelta electoral y el partido de gobierno, el FLN, Frente de Liberación Nacional, temiendo una derrota, canceló la segunda vuelta. Los militares asumieron el control del gobierno y centenares de activistas islamistas fueron arrestados. Rápidamente surgieron varios grupos guerrilleros que comenzaron a actuar primero contra la Policía y las fuerzas armadas pero más tarde contra los civiles. En 1994 tuvieron lugar negociaciones entre el gobierno y los líderes encarcelados del FIS, lo que llevó a un grupo islamista más radical, el GIA (Grupo Islámico Armado) a declararle la guerra. Los grupos armados que respondían al FIS se unieron a otros grupos menores y constituyeron del Ejército Islámico de Salvación (AIS). Las elecciones de 1992 fueron ganadas por el candidato del Ejército, general Liamine Zéroual y la guerra contra las guerrillas islamistas se intensificó. Paralelamente también se hizo más dura la confrontación entre los dos principales grupos islamistas armados (GIA y AIS). La GIA radicalizada realizó una brutal campaña contra la población civil que llegó a su culminación en 1997 cuando tuvieron lugar las elecciones parlamentarias. Elecciones que fueron ganadas por un partido afín a los militares, la Unión Nacional Democrática. El resultado electoral llevó al grupo islamista más moderado, el AIS a declarar un cese del fuego unilateral. En cambio, el otro grupo, GIA, se subdividió en pequeños grupos disconformes con la política de ataques indiscriminados contra la población civil. En 1999, después de la elección de Abdelaziz Bouteflika como presidente, se promulgó una generosa ley de amnistía que llevó a muchos guerrilleros a dejar las armas y volver a la vida normal. La violencia decreció substancialmente y los grupos remanentes de la GIA fueron eliminados en los dos años siguientes y hacia 2002 su desaparición fue casi total. Pero subsistió uno de sus grupos más radicalizados y sangrientos : el Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC) que en setiembre de 2006 se proclamó representante de Al Qaeda en el Norte de Africa.

Los diez años de guerra civil (1992-2002) produjeron entre 150.000 y 200.000 muertos. Todo indica que Argelia está por repetir esa atroz experiencia. Pero a diferencia de otros conflictos (Irak, Afganistán, Israel-palestinos, el Líbano) la lucha se libra sin ninguna relación con factores externos al mundo árabe e islámico.

En este caso, la guerra santa no es contra los “infieles”. Los militantes de Al Qaeda no pueden alegar que luchan contra el imperialismo, Estados Unidos, Israel, Occidente, la OTAN, el Vaticano o cualquier otra fuerza “hereje”. Ni siquiera pueden argumentar que al matar a jóvenes argelinos pobres que pretenden enrolarse en la Policía para tener de qué vivir, están combatiendo contra George Bush. Se trata tan sólo de unos árabes matando a otros árabes para mayor gloria de Alá, el misericordioso.

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