Georgia firma el alto el fuego
«Tras la firma de ese acuerdo, todas las fuerzas rusas (…) deben irse inmediatamente», dijo la secretaria estadounidense de Estado, Condoleezza Rice, en una rueda de prensa junto a Saakashvili en Tiflis. Ayer una columna de tanques rusos avanzó en territorio georgiano y se detuvo a 40 kilómetros de de Tiflis, la capital.
Estados Unidos, agregó, quiere la instalación en Georgia de una fuerza internacional de paz «neutral».
Saakashvili proclamó por su lado que Georgia no cederá ni un «kilómetro cuadrado» y no renunciará a Abjasia y Osetia del Sur. Pero poco antes el presidente ruso, Dimitri Medvedev, puso en primer plano el rechazo de los surosetos y los abjasos a una fuerza de paz internacional y afirmó el papel de Rusia como único «garante» de la estabilidad regional. «Rusia, como garante de la seguridad en el Cáucaso y en la región, tomará la decisión de apoyar sin ambigüedades la voluntad de esos dos pueblos», dijo Medvedev en una rueda de prensa junto a la jefa del gobierno alemán Angela Merkel.
«Desgraciadamente, con lo que ha ocurrido es poco probable que los surosetos y los abjasos puedan vivir en un mismo Estado con los georgianos», advirtió.
Rusia parece así haber elevado la apuesta inicial de su intervención, consistente en defender a los surosetos de la tentativa militar de Tiflis de recuperar el control sobre la zona.
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