EL CASO DE LA NEUROLOGA

El caso de una neuróloga sospechada de nexos con Al Qaeda levanta más interrogantes que certezas y pone en primer plano a los desaparecidos de la «guerra contra el terrorismo» de Estados Unidos.

Aaifa Siddiqui es paquistaní, tiene 36 años y necesitó ayuda para entrar a la sala de la corte federal de Manhattan donde compareció el martes, al día siguiente de ser extraditada desde Afganistán, donde estaba detenida.

Estados Unidos la señaló en 2004 como vinculada a la red islamista Al Qaeda, que reivindicó en 2001 el peor ataque de la historia contra Estados Unidos, pero sus abogados sostienen que esta madre de tres hijos es inocente.

Graduada en el prestigioso Massachusetts Institute of Technology (MIT), la neuróloga estaba desaparecida desde marzo de 2003, cuando había sido vista en Pakistán por última vez, tomando un taxi en Karachi junto a sus tres hijos.

Sus parientes y los principales organismos de derechos humanos aseguran que desde entonces Siddiqui pasó a ser una de las numerosas personas desaparecidas y detenidas en cárceles clandestinas de Estados Unidos en países aliados.

«Su caso, más allá de lo que le haya pasado, coincide con el de otros cientos de personas documentados por Amnesty International, que desaparecen y terminan estando detenidas en Estados Unidos», dijo a la AFP Sam Zarifi, director para Asia de ese organismo independiente de defensa de los derechos humanos.

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