ANALISIS INTERNACIONAL

LA "NUEVA ERA" DE AHMADINEJAD

Pero encima de sus apocalípticos discursos antisemitas de borrar a Israel del mapa y de negar el Holocausto, la carrera nuclear se ha convertido sin duda en la piedra angular de su política.

El que Irán obtenga un arma nuclear desatará una carrera armamentista en toda la ya conflictiva región, haciéndola más propensa al conflicto y la destrucción.

«Hoy comienza una nueva era». Estas fueron las primeras palabras hace tres años de un entonces desconocido Ahmadinejad que triunfaba en la segunda vuelta de unas elecciones presidenciales.

Su victoria final, aunque ensombrecida por las acusaciones de un fraude electoral de seis millones de votos en la primera vuelta, tuvo como consecuencia barrer en las urnas a Hashemi Rafsanyani, ex presidente y clérigo de gran peso en la vida política y económica.

Ahmadinejad obtuvo 17,2 millones de votos (61,69%), por los 10 millones de su rival (un 35,92%), gracias a la movilización de sus antiguos compañeros paramilitares fundamentalistas del Basij y de la Guardia Revolucionaria.

Licenciado en Ingeniería, profesor en la Universidad de Elm-o-Sanat y alcalde de Teherán durante dos años, este hijo de herrero nacido en Aradán, pueblo agrícola situado a escasos cien kilómetros al este de Teherán, se autodesignó como el elegido de los pobres y llegó a la presidencia para construir una sociedad islámica ejemplar, desarrollada y poderosa. Desde su desembarco en el gobierno se propuso convertir a Irán en una potencia nuclear.

Así comenzaba su nueva era, en busca de «la llegada de un ser humano perfecto, heredero de profetas y hombres piadosos», en referencia al duodécimo imán, Mahdi, desaparecido en la ciudad iraquí de Samarra en 874.

Tras llegar al poder, Ahmadinejad resucitó el programa, que llevaba siete meses suspendido por el anterior gobierno reformista.

El líder fundamentalista ha logrado, a lo largo de estos años, llevar a su país a formar parte del club de las potencias atómicas, una entrada que con el paso de los meses provocaría la transferencia del caso nuclear al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y la imposición de varias rondas de sanciones.

El ex alcalde, siempre tuvo un discurso de confrontación con la comunidad internacional negándose desde el principio a la suspensión del programa atómico, pese al reclamo insistente de Estados Unidos y la Unión Europea

El presidente ultraconservador Ahmadinejad llega a las elecciones del 2009 buscando la reelección, tras lograr la victoria en los comicios parlamentarios, en donde los votantes expresaron su rechazo a Occidente luego que los conservadores mantuvieron la mayoría y borrando las huellas de la etapa de Mohammad Jatamí.

Pero el sector conservador está dividido.

Si bien los aliados de Ahmadinejad lograron la mayor cantidad de bancas, críticos conservadores del presidente ganaron un bloque substancial en la legislatura. Eso subraya el creciente descontento con el presidente, debido a que no ha logrado superar difíciles problemas económicos, pese a ser el segundo productor mundial de petróleo. La economía es el talón de aquiles del régimen iraní.

Los líderes de los ayatolás saludaron el resultado, porque preserva el control que los conservadores impusieron en el parlamento en el 2004 sobre los reformistas.

Lo único que le permitirá al presidente iraní conservar la hegemonía es tensar las relaciones con Occidente, cohesionando a sus seguidores más radicales contra un eventual enemigo externo, al que puso nombre: Israel y Estados Unidos.

El mandatario intentará restarle trascendencia a los problemas económicos y confrontar a Occidente con la continuación del desarrollo del cuestionado programa nuclear. La vieja táctica de buscar culpables fuera del país, fortalecerá el fundamentalismo y la carrera nuclear.

El régimen de los ayatolás inició su programa nuclear en 1985, empleando como modelo el diseño de las centrifugadoras P-1 paquistaníes, para crear uno propio más tarde: el IR-2 (iraní de segunda generación), con la última tecnología.

Hacen falta unas 1.200 centrifugadoras de este tipo para fabricar una bomba nuclear, explican algunos expertos.

Irónicamente, fue bajo el régimen del derrocado sha cuando se dieron los primeros pasos para hacer llegar la energía nuclear a la entonces Persia.

Como dijo la más alta autoridad de Irán, el ayatolá Ali Jamenei, su país continuará ­y no dará paso atrás­ con su programa atómico, un recurso que puede ser utilizado para objetivos militares. Esa fue las respuesta a los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Gran Bretaña, más Alemania, que presentaron a Irán una propuesta con incentivos para que detenga el enriquecimiento de uranio.

El pilar que sostiene en el poder al ultraconservador Ahmadinejad es el plan nuclear y su confrontación con Occidente.

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