ECUADOR AFIRMA SU SOBERANIA
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Ecuador envió una notificación a la Embajada de Estados Unidos en Quito en que expone la decisión del Poder Ejecutivo de dar por terminado el «Acuerdo de Cooperación» bilateral suscrito el 12 de noviembre de 1999 sobre el uso de la base militar Eloy Alfaro por tropas estadounidenses por un lapso de diez años con un máximo de 475 militares. Se acordó asimismo que las operaciones terminarán en agosto 2009. Según las estipulaciones del acuerdo, «las instalaciones del Puesto de Avanzada estadounidense (FOL por su sigla en inglés) serán transferidas a la autoridad correspondiente de la Fuerza Aérea ecuatoriana». El presidente Correa anticipó que se proyecta construir un aeropuerto intercontinental en ese punto estratégico.
El acuerdo sobre la base de Manta, situada sobre el Pacífico, al suroeste del país, se suscribió durante el gobierno de Jamil Mahuad, que mantuvo una actitud de connivencia con EEUU y cuyo mandato concluyó anticipadamente en enero de 2000, luego de decretar la dolarización de la economía ecuatoriana y en medio de la peor crisis financiera de la historia del país y de escandalosos fraudes que recién ahora se están comenzando a revertir. Para evitar que una situación semejante se reproduzca, la nueva Constitución establece en su artículo 5 que Ecuador es un territorio de paz que no permitirá la instalación de bases militares extranjeras, ni su uso, ni cederá territorio para instalación de bases o tropas extranjeras.
El texto original del acuerdo establecía que las funciones de la base de Manta se concentraban en la lucha contra el tráfico de drogas. No obstante, las autoridades ecuatorianas (como el ministro de Seguridad Interior y Exterior, Gustavo Larrea) sostienen que los éxitos logrados en este campo han estado completamente al margen de las acciones emprendidas desde dicha base. Y que, en cambio, la misma ha sido utilizada como punto de apoyo del Plan Colombia y en la lucha contra las FARC. Muchas veces se denunció que aviones salidos desde la base sobrevolaban territorio ecuatoriano e ingresaban a Colombia para participar en el conflicto interno. Existen fuertes presunciones incluso de que el aparato HC 130 que bombardeó el campamento de las FARC en territorio ecuatoriano durante la masacre del pasado 1º de marzo, levantó vuelo esa noche desde la base de Manta y regresó a la misma. Hay una investigación al respecto, habiendo solicitado la Fuerza Aérea los planes de vuelo de ese aparato, lo que aún no se ha esclarecido.
El vocero del Departamento de Estado Sean McCormack, aún reconociendo el derecho soberano de Ecuador a la clausura de la base, se lamentó de que la misma «dejará una brecha», y el ubicuo embajador de EEUU en Bogotá, William Brownfield, declaró de inmediato que su país se preocupará por colmarla, apelando en primer lugar a Colombia, su principal aliado en la región. En los debates que se abrieron a este respecto, saltaron a primer plano las numerosas bases que Estados Unidos tiene diseminadas en el mundo entero, incluyendo por cierto a América Latina. De fuente cubana se menciona la existencia de alrededor de 700 bases militares norteamericanas en unos 130 países con una dotación no inferior a los 250 mil militares, que van desde Okinawa en Japón a las que aún mantiene en España, y tantas otras. El estudio dice que «en América Latina y el Caribe el país norteamericano tiene presencia militar en Colombia (Tres Esquinas y Larandia en el Caquetá, Arauca en Meta), en Perú (Iquitos y Nanay), en Paraguay (Mariscal Estigarribia), en Puerto Rico, Honduras, El Salvador, Costa Rica, Curazao, Aruba, sin hablar de la base de Guantánamo en Cuba, convertida en centro de torturas internacional. Desde allí se ejerce «un monitoreo constante, lo que constituye una injerencia inexplicable y un gran peligro para la región».
En el caso de América Latina y el Caribe, la particularidad es que EEUU ha perdido las bases que detentaba en la zona del Canal de Panamá, donde se formaron miles de oficiales en la funesta doctrina de la «seguridad nacional», así como la base de Vieques en Puerto Rico, a las que ahora se agrega Manta. Es un hecho relevante, y no sólo para todo el continente.
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