La hora de los vicepresidentes
La danza de nombres ya comenzó. El ex gobernador de Massachusetts Mitt Romney es citado con frecuencia para acompañar al candidato republicano. McCain y Romney hicieron campaña juntos en Michigan y los dos hombres que se enfrentaron en las primarias ahora se muestran unidos. Elegir a Romney, un talentoso hombre de negocios, daría a McCain una credibilidad sobre los temas económicos, uno de los temas vitales para el electorado.
Obama apareció en los últimos actos con dos de las personalidades más citadas para figurar en la fórmula demócrata: el senador por Indiana Evan Bayh, ex partidario de Hillary Clinton, y el ex senador por Georgia Sam Nunn, especialista en temas de seguridad nacional, un tema que el electorado no ignora.
Durante su visita en Afganistán e Irak, Obama se mostró con dos otros posibles compañeros de fórmula: el senador por Nebraska, Chuck Hagel, y el senador por Rhode, Island Jack Reed, dos especialistas en temas de defensa.
Estas personalidades no son las únicas que están en carrera.
En filas republicanas, además del nombre de Romney, se menciona con frecuencia a Tim Pawlenty y Charlie Crist, gobernadores de Minnesota y de Florida respectivamente. Otro posible candidato, citado por el estratega republicano Karl Rove como posible es el senador independiente por Connecticut Joe Lieberman, que con frecuencia hace campaña con McCain. Lieberman se postuló a la vicepresidencia en el año 2000 como demócrata con el nominado presidencial Al Gore.
Entre los demócratas figuran también los nombres de Joe Biden, actual presidente de la comisión de asuntos externos del Senado, Tim Kaine, popular gobernador de Virginia, y la gobernadora de Kansas Kathleen Sebelius. Finalmente, la hipótesis aunque juzgada poco probable de una fórmula Obama secundado por Hillary Clinton no fue descartada definitivamente. Aunque en las elecciones primarias y las asambleas electorales de 2008, una cantidad sin precedentes de estadounidenses votaron por los nominados presidenciales, el voto de una sola persona importa a la hora de designar un candidato a la vicepresidencia. El candidato a la vicepresidencia de Estados Unidos es elegido por el nominado presidencial. Muchos asesores ayudan a evaluar la selección, pero al final es el candidato quien toma la decisión personal y política.
El candidato presidencial considera muchos factores para seleccionar a la persona que compartirá la boleta electoral, incluyendo la manera en que ese candidato ayudó a la campaña y cómo se conduciría en caso que tuviera que dirigir el país, si el presidente no pudiera hacerlo.
Con frecuencia, entre los factores que los candidatos atienden para escoger vicepresidentes está el que sea de una región distinta a la suya o que tenga antecedentes diferentes del nominado presidencial para atraer a votantes y equilibrar la boleta. Otra forma de armonizar la fórmula es elegir a un candidato con puntos de vista políticos distintos a los del nominado presidencial.
En 2004, John Kerry, de Massachusetts, y John Edwards, de Carolina del Norte, se presentaron juntos como nominados a presidente y vicepresidente por el Partido Demócrata. Edwards había intentado lograr la candidatura presidencial y la campaña de Kerry esperaba que al sumar a Edwards a la papeleta atraería a sus adeptos.
Pero siempre hay excepciones a la regla. En 1992, el demócrata Bill Clinton, de Arkansas, seleccionó a Al Gore, senador por Tennessee, porque se trataba de «otro sureño moderado».
Mientras los candidatos piensan sobre sus opciones, su equipo ayuda a elaborar listas de posibles vicepresidentes, hacer entrevistas preliminares y completan exhaustivas investigaciones sobre sus antecedentes para identificar debilidades que pudieran perjudicar la campaña para llegar a la Casa Blanca.
Los asesores pueden hacer recomendaciones sorprendentes. También, un candidato podría elegir a alguien que el equipo no haya considerado. En el año 2000 George W. Bush sorprendió a muchos al designar a Dick Cheney, que era jefe de su equipo de selección de candidatos vicepresidenciales, para que lo acompañara como candidato a la vicepresidencia.
La era moderna en la selección de vicepresidentes comenzó en 1940, cuando el presidente Franklin D. Roosevelt rechazó presentarse para un tercer término a menos que el vicepresidente John Nance Garner fuera reemplazado por el secretario de Agricultura Henry Wallace. Los líderes del partido estuvieron de acuerdo y votaron por Wallace en la convención nacional demócrata.
Sólo una vez desde entonces un nominado presidencial ha dejado en manos de la convención nacional del partido elegir al candidato a vicepresidente. En 1956 el candidato demócrata Adlai Stevenson dejó a los delegados decidir entre los senadores Estes Kefauver y John F. Kennedy. Aunque ganó Kefauver, Kennedy obtuvo una visibilidad mediática importante que le ayudó a ganar la presidencia cuatro años más tarde.
Hoy el nominado presidencial toma la decisión de seleccionar un compañero de fórmula con el que se sienta a gusto. Sin embargo, los líderes del partido intentan influir la elección al sugerir candidatos que ayuden a equilibrar la fórmula y atraigan a votantes de distintas regiones del país o con diferentes antecedentes ideológicos. En principio, candidatos como el republicano Dwight Eisenhower en 1952, permitieron que los líderes del partido dieran una lista de candidatos para que lo secundaran.
Después de 1952, los candidatos tendieron a elegir a sus compañeros por su cuenta, invitando discretamente a posibles nominados a vicepresidente a reuniones informales y eligiendo la persona con la que se sintieran más a gusto. En 1968, el candidato republicano Richard Nixon dejó perplejos a sus colaboradores cuando les anunció que le pediría a Spiro Agnew, entonces gobernador de Maryland, que fuera su compañero de fórmula, pocos minutos antes de dar la noticia al país.
El que un candidato presidencial tenga discreción única para elegir a su compañero de fórmula ha dado algunos resultados negativos. Por ejemplo, en 1972, el demócrata George McGovern seleccionó al senador Thomas Eagleton. Pero, luego de haber hecho su anuncio se enteró de que Eagleton había sido tratado con terapia de electrochoque para la depresión. Dos semanas más tarde, Eagleton fue eliminado de la boleta electoral.
Los demócratas celebrarán su convención en Denver del 25 al 28 de agosto y los republicanos se reunirán en Minneapolis-St. Paul del 1º al 4 de setiembre. Las fórmulas entonces serán oficializadas con el voto de los delegados.
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