Cuba recuerda el asalto al Moncada
Raúl Castro, quien tomó el mando en julio de 2006 primero de forma interina y desde hace cinco meses como presidente ante la enfermedad de su hermano Fidel, tocó «temas» económicos y sociales que no pudo abordar el 11 de julio ante el Parlamento.
Ese discurso bajó las expectativas de los cubanos, que esperaban cambios de efecto inmediato sobre su vida cotidiana. Pero Raúl Castro anunció medidas de largo plazo en la agricultura y restricciones económicas por la crisis internacional de los alimentos y el petróleo. «No esperamos grandes anuncios, pero sí creo que hay que acelerar los cambios o la gente perderá la ilusión», expresó Roberto, de 38 años, quien conduce una ‘mototaxi’ en Santiago de Cuba.
Otros conservan ilusiones para más cambios. «Esperamos, que siga anunciando cambios como los que acaba de hacer con la tierra», dijo ayer sábado a la AFP Maximino del Pozo, un cantor de música campesina de 64 años, quien vive en el montañoso municipio de Segundo Frente.
Hace un año, Raúl Castro anunció «cambios estructurales» en la fiesta del 26 de julio, emprendió reformas en el campo, con la entrega de tierras ociosas en usufructo, eliminó prohibiciones que impedían a los cubanos hospedarse en hoteles, contratar móviles y alquilar coches; liberó la venta de ordenadores y autorizó permisos a taxistas privados.
Pero muchos cubanos se quejan de que los salarios (de unos 17 dólares al mes) no dan para vivir, a pesar de tener alimentos y servicios subsidiados, y esperan anuncios de nuevos cambios, como la posibilidad de comprar y vender autos y viviendas, viajar sin necesidad de pedir un permiso de salida o abrir pequeños negocios. Ante el Parlamento, no obstante, el mandatario pidió a los cubanos ceñirse el cinturón y trabajar más, y advirtió de que la situación económica impide ir más rápido como para aumentar los salarios.
El anuncio de tiempos difíciles no impidió, sin embargo, que la fiesta revolucionaria fuera esperada con el tradicional carnaval en Santiago de Cuba, a ritmo de «congas» y con mucho ron.
Al amanecer de ayer sábado, fuegos artificiales lanzados desde el Moncada iluminaron el cielo de Santiago, y un grupo de 150 niños, armados de lápices en vez de fusiles, recreó el asalto comandado por Fidel Castro contra la dictadura de Fulgencio Batista, en 1953, que, aunque fallido, derivó en el triunfo de la revolución en 1959.
Dos gigantescas banderas, tricolor de Cuba y rojinegra del Movimiento 26 de julio, flanquean una enorme foto del máximo líder de la revolución, próximo a cumplir 82 años y quien en su larga convalecencia está dedicado a escribir.
La celebración recuerda la última aparición pública de Fidel, que tras los actos del 26 de julio de 2006 en Bayamo y Holguín fue operado de urgencia, cinco días después cedió el mando a Raúl, y desde entonces sólo ha sido visto en vídeos y fotos.
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