UN MORALISMO DEMASIADO CARO
Israel tenía una clara idea del alto precio que debía pagar. Durante meses el tema estuvo en el centro de atención de la opinión pública. La mayor parte de los artículos de prensa coincidió en exaltar la alta moral del ejército de Israel que se fijó como norma no dejar atrás a sus soldados bajo ninguna circunstancia. El sufrimiento de las familias compartido por el país entero, fue un factor decisivo en las consideraciones del gobierno, que primó sobre consideraciones lógicas de elemental prudencia política. Solo una pequeña minoría se atrevió a desafiar este sentimiento de la opinión pública para quien ningún precio era demasiado elevado con tal de traer «a los chicos a casa» vivos o muertos. Esa minoría tenía razón. La solidaridad nacional, en este caso fue en detrimento de intereses vitales de la nación israelí. Las consideraciones que tuvieron vigencia décadas atrás, cuando Israel se había convertido en un puntal del rechazo a toda extorsión terrorista en el plano internacional, siguen teniendo penosa actualidad.
Dos testimonios árabes que analizan el tema ilustran gráficamente todo el daño causado por este desigual canje de terroristas vivos por soldados muertos. En el foro sobre el Medio Oriente en Internet «Bitterlemons.org» en el que intercambian ideas hombres públicos israelíes y árabes, su co-editor Ghassan Khatib vicepresidente de la universidad Bir Zaid y ex ministro de planificación de la Autoridad Palestina, reprocha a Israel su disposición a ceder frente a las tácticas radicales, y en cambio, no estar dispuesto a hacer gestos de buena voluntad que fortalezcan al gobierno de Mahmud Abbas. A su juicio «La conducta israelí sirve también para explicar la sistemática radicalización del público árabe y palestino así como con la constante marginalización de los elementos moderados que favorece a aquellos que no han cesado de sostener que Israel solo respeta el derecho de la fuerza».
Por su parte, Ghazi Hamad, un representante de Hamas en Rafah, entrevistado por «Bitterlemons» señala que su organización saca como conclusión del canje que obtendrá buenos resultados en la negociación ante la evidencia de que Israel estuvo dispuesto a pagar un alto precio por dos cadáveres. Su conclusión es que si Hamas insiste en sus posiciones, tiene fortaleza y paciencia, obtendrá más concesiones de Israel.
En suma, ambos coinciden en que las posiciones duras e intransigentes son las que tienen éxito en negociaciones con Israel. Una lección política no precisamente deseable para el gobierno de Jerusalén.
Israel enfrenta con Hamas una pesadillesca negociación similar. Al igual que Hezbollah, la organización islámica sunnita pretende sacar ventajas de un secuestro extorsivo: el del soldado Guilad Shalit. Pero después de la celebración de la liberación de Kuntar en el Líbano, en Israel empiezan a oírse otra clase de voces que las que alentaron el lamentable canje que fue visto por todo el mundo árabe como una derrota israelí.
Por ejemplo, el politólogo de fama internacional, Dr.Schlomo Avineri, escribió un significativo artículo en el diario «Haaretz» en el que reclamó pautas de negociación diferentes con Hamas a las que rigieron con Hezbollah. Escribe Avineri: «Cualquiera que contemple desde afuera la tormenta emocional y mediática en torno al regreso de los cuerpos sin vida de Eldad Reguev y Ehud Goldwasser, podría sacar la conclusión de que Israel no está dirigido por un gobierno, sino por familias preocupadas por sus seres queridos». Más adelante, puntualiza: «La recuperación de Shalit no es el principal desafío estratégico al que se enfrenta Israel. Israel tiene el claro compromiso con su recuperación, pero tiene un compromiso aún mayor con la garantía de la seguridad física de sus ciudadanos frente al lanzamiento de misiles y bombas de mortero, pues estos lanzamientos y el terrorismo al que está sometida una región entera, causan sufrimiento a decenas de miles, cuya seguridad es obligación del estado». Avineri reclama un cambio de las reglas del juego. No continuar los contactos hasta que la Cruz Roja pueda visitar a Shalit y no negociar sobre su liberación por separado de los demás temas. En suma, reclama actuar desde una posición de estado y no como una familia que negocia con gangsters la liberación de un ser querido secuestrado. Es cierto. El contraste entre la pena de Israel por sus soldados muertos y la alegría de los terroristas pagados por Irán en el Líbano dio mucho que pensar a personas sensibles en todo el mundo. Pero la supervivencia de Israel no depende de esas personas sensibles. Depende de su capacidad de supervivencia en una región en el que rigen pautas de conducta bárbaras totalmente reñidas con sus valores.
En esas condiciones, a menudo un estricto moralismo puede resultar contraproducente si no suicida.
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