Hezbolá entregó a soldados muertos
Samir Kantar, preso desde hacía casi 30 años, y otros cuatro prisioneros llegaron a Naqura, en la frontera sur de Líbano, a bordo de cuatro vehículos del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).
Pocas horas antes, el Hezbolá chiita libanés había entregado al Estado hebreo los restos de los soldados israelíes Ehud Goldwasser y Eldad Regev, conforme al acuerdo negociado con la mediación de Alemania y puesto en práctica por el CICR. Las autoridades confirmaron acto seguido la identidad de los dos militares, cuya captura en la frontera israelo-libanesa a manos del movimiento chiita el 12 de julio de 2006 desembocó en una ofensiva israelí de 34 días en Líbano. Unas 1.200 personas murieron por parte libanesa, la mayoría civiles, mientras que Israel sufrió 160 bajas, casi todas soldados. Hezbolá esperó hasta el último minuto, al presentar los dos féretros negros, para confirmar que los dos israelíes estaban muertos.
Al tiempo que Líbano celebraba el regreso de los cinco prisioneros, la pesadumbre se apoderó de los israelíes. Reunidas ante los domicilios de las familias Goldwasser y Regev, en el norte de Israel, numerosas personas rompieron a llorar al ver las imágenes de los ataúdes retransmitidas por televisión. «Ha sido difícil ver cómo colocaban un primer féretro en el suelo y, después, otro. Ha sido horrible. He pedido que apagaran el televisor, no quería verlo», afirmó el padre de Regev, Zvi.
Especialmente doloroso para los israelíes fue también la presencia de Kantar entre los libaneses liberados. Kantar, del Frente de Liberación de Palestina (FLP), fue condenado en 1980 a cinco penas de cadena perpetua y a 47 años adicionales de cárcel por haber asesinado un año antes en el norte de Israel a un policía, un civil y su hija de menos de cuatro años.
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