EL FASCISMO BOLIVIANO
Gracias al embajador de Bolivia y a figuras de movimientos sociales e intelectuales bolivianos que llegaron hasta aquí, los integrantes de la Comisión de asuntos internacionales del Frente Amplio pudimos conocer este valiosísimo material, que de inmediato nos comprometimos a reproducir y difundir entre nuestro pueblo. En el encuentro se pusieron de relieve los sentimientos de fraternidad y cariño que alientan los uruguayos hacia sus hermanos bolivianos, forjados a lo largo de muchas décadas.
En el documental queda plasmada no sólo la maestría sino también la valentía personal y la conciencia cívica de sus realizadores, que debieron sobreponerse a un clima de hostilidad manifiesta, trabajando en medio de bestias enfurecidas que les gritaban en tono amenazador que detuvieran la filmación, e incluso en algunos casos tapando el objetivo. Estas bandas eran similares a las conformadas por la Unión Juvenil Cruceñista en Santa Cruz, comparables en un todo a la juventudes hitlerianas y que vimos en acción en los referendos autonómicos, provocando actos de violencia y castigo a los indígenas. En este caso, golpeaban y empujaban a mujeres y hombres indígenas que habían concurrido a un acto en un estadio a los gritos de: ¡Hay que matarlos! ¡Hay que desnudarlos! ¡Hay que quemarlos! ¡Hay que hacerles comer caca de perro y metérsela en la boca!, uniendo amenazadoramente la acción a la palabra y arriándolos con palos, a los golpes y a pedradas hacia la plaza central 25 de Mayo. Llegados allí los obligaron a arrodillarse y a besar el suelo a los gritos de: ¡De rodillas, carajo! Y ¡Sucre de pie, Evo de rodillas! Los forzaron a llevar izada y a besar la bandera de Sucre y de Chuquisaca y a quemar su bandera multicolor, la huipala (similar al arco iris del Pachakutik de Ecuador) y también las enseñas del MAS, vociferando contra el partido en los peores términos. A una indígena la increparon: ¡Gritá, puta!, queriéndola obligar a expresarse por la capitalidad para Sucre. En términos de la misma bajeza insultaban al presidente: ¡Evo cabrón!, ¡Evo asesino, viva Chuquisaca! Todo en medio de un clima de violencia exacerbada y de histeria colectiva.
Lo que no podré olvidar son esos rostros indígenas ensangrentados, mujeres y hombres, los semblantes de callada indignación, de dolor profundo, de sufrimiento ancestral, provocado en este caso por bandas de choque de algunos centenares de forajidos (se nos asegura que son unos trescientos), que actuaron en contubernio con la alcaldía de Sucre. Esto lo vimos en otra filmación por Telesur, que mostraba a la alcaldía como el centro en que se coordinaba las acciones agresivas.
A cierta altura se resolvió detener la proyección, no se aguantaba más. Quedaban más cosas para ver. Pero espero que todos podamos ser testigos de esta infamia y expresar nuestra solidaridad con el pueblo boliviano y su gobierno.
Nuestro comentario común al final fue que habíamos visto el rostro del fascismo boliviano, y de uno de sus componentes más típicos, el racismo desenfrenado. Emir Sader habla del racismo separatista. Alude al hecho de que los prefectos de la «media luna», encabezados por el de Santa Cruz, Ruben Costas, están buscando en realidad, bajo el manto de la presunta autonomía, la separación de sus departamentos, la secesión en su país, la división territorial, la pérdida de la unidad nacional de Bolivia y la usurpación de todos los poderes que corresponden a la presidencia de la República, de acuerdo con la Constitución vigente y con la Nueva Constitución Política del Estado que fue aprobada en grande, en detalle y en revisión en diciembre 2007 por la Asamblea Constituyente, reunida precisamente en Sucre en su etapa final. En Chuquisaca, este afán separatista se enmascara con el reclamo de la capitalidad para Sucre. En uno y otro caso, surge el racismo en toda su bestialidad.
En el panorama inmediato aparecen los referendos revocatorios del 10 de agosto, referidos al presidente y vicepresidente y a los prefectos. Los prefectos separatistas, temerosos de su resultado, pretenden boicotearlos. Pero los referendos ya han sido convocados por la autoridad nacional electoral y nada podrá detenerlos. La OEA ha resuelto el envío de observadores, lo que es una buena noticia
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