LUIS MORENO OCAMPO
El fiscal de la Corte Penal Internacional, el argentino Luis Moreno Ocampo, que ayer pidió una orden de detención por genocidio contra el presidente sudanés Omar el Bechir, es un idealista pragmático que ha dedicado su vida a perseguir a los peores criminales del planeta.
Moreno Ocampo, de 56 años, se forjó como fiscal en los años 80 en los juicios contra los principales responsables de la junta militar argentina. Uno de sus primeros casos en Argentina fue el juicio contra el ex dictador Jorge Rafael Videla, juzgado junto a otros ocho responsables de la junta militar (1976-1983) que hizo desaparecer a por lo menos 15.000 personas.
Durante seis meses, el joven fiscal adjunto organizó audiencias en las que interrogó a más de 800 personas mientras su madre se indignaba por su actuación contra Videla, ese «buen católico» al que ella veía todos los domingos en misa. Moreno Ocampo fue después abogado y militante de los derechos humanos antes de aceptar en 2003 el difícil puesto de primer fiscal de la CPI.
«Repite sin cesar que es el trabajo más fantástico del mundo. Trabaja 24 horas al día (…) dice que es una suerte extraordinaria haber sido designado para hacer justicia a las víctimas de Darfur o de Uganda», explicó su colaboradora, Beatrice Le Fraper. En cinco años, el argentino ha logrado que la Corte emitiese doce órdenes de detención contra presuntos autores de crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad en la República Democrática de Congo, Uganda, República Centroafricana y Darfur. También logró que fuesen trasladados a La Haya cuatro sospechosos: tres milicianos congoleses acusados de reclutar a niños soldados y de crímenes sexuales, y recientemente, al ex vicepresidente congolés Jean Pierre Bemba.
Compartí tu opinión con toda la comunidad