Entrevista al canciller

Ofensiva de paz de Vicente Fox

Andrew Hurst – México DF, Reuters

«Esto es parte de una secuencia. Habrá otros eventos importantes como este en los próximos veinte días aproximadamente. Estos incluirán (…) la devolución de otras instalaciones importantes en manos de los militares a las autoridades relevantes», dijo.

Cerca de 20.000 soldados se encuentran actualmente desplegados en Chiapas.

Castañeda, entrevistado el jueves en la noche, dijo que el gobierno también liberaría a «un considerable número de prisioneros zapatistas a un nivel federal o estatal».

El gobierno de Fox, quien asumió el 1º de diciembre, parece estar fuertemente consciente de que la imagen internacional de México se ha visto fuertemente dañada por no haber podido resolver la insurgencia zapatista, surgida hace siete años.

«Cualquier persona medianamente razonable, bien informada, puede decir que existe un problema serio en México que se ha ido arrastrando por seis años y es tiempo de que sea solucionado», dijo.

«Con un poco de valentía, un poco de sensibilidad y un poco de inteligencia este es un problema que puede ser abordado con éxito», agregó Castañeda.

 

Serie de iniciativas

El gobierno ha ideado una serie de iniciativas conciliadoras para convencer a los zapatistas de que Fox es serio en sus intenciones.

«El motivo para todo esto es mostrar con actos, no con palabras, que el gobierno quiere negociar», dijo Castañeda, quien habló en inglés en su oficina en la cancillería.

El Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), encabezado por el subcomandante Marcos, lanzó un sorpresivo levantamiento por los derechos indígenas el 1º de enero de 1994.

Cerca de 200 personas murieron en 10 días de combates, pero choques esporádicos entre los zapatistas y sus rivales han cobrado cientos de vidas más.

El viernes fue el tercer aniversario de la masacre de Acteal del 22 de diciembre de 1997, cuando un grupo de paramilitares mató a 45 indígenas, incluso mujeres y niños, por sospechas de que apoyaban a los rebeldes. Fue el peor acto individual de violencia desde el levantamiento zapatista inicial.

Los insurgentes parecen estar interesados en reanudar las negociaciones, dijo Castañeda.

«Hay claramente una disposición, o, al menos, manifiestan tener disposición para regresar a la mesa de negociación». Sin embargo agregó: «En algún momento tienen que mostrar si hablan seriamente o no».

Fox ha actuado con prontitud para abrir un camino hacia la paz, ordenando el retiro de tropas de 53 puntos de revisión a principios de mes. Días después envió al Congreso una estancada iniciativa para convertir en ley los llamados Acuerdos de San Andrés Larráinzar de 1996.

Los acuerdos, negociados por los rebeldes y el gobierno del ex presidente Ernesto Zedillo, quedaron empantanados en el Congreso debido a preocupaciones de legisladores oficialistas de entonces en torno a que otorgar autonomía a las comunidades indígenas socavaría la unidad nacional.

La falta de movimiento en el Congreso sobre los acuerdos de San Andrés y «la presencia del ejército en una manera particularmente irritante y abrasiva» había demostrado ser un obstáculo para la paz», dijo Castañeda.

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