Opinión Internacional

Panamá, la invasión y el complot

Por Niko Schvartz

La invasión fue planeada en el más absoluto secreto en las propias bases yanquis del Canal, sede de las escuelas de contrainsurgencia donde se formaron los dictadores militares que asolaron el continente, desde el dominicano Rafael Leónidas Trujillo (el de La fiesta del Chivo) al nicaragüense Anastasio Somoza y una cáfila de centroamericanos, los argentinos Jorge Rafael Videla, Roberto Viola y Leopoldo Galtieri, el mismísimo Augusto Pinochet, hoy en el banquillo, y su brazo derecho, el encarcelado Manuel Contreras, el paraguayo Alfredo Stroessner ahora en un exilio dorado y con la extradición pendiente, los bolivianos René Barrientos y el actual presidente Hugo Banzer. Sin olvidar al salvadoreño Roberto D’Aubuisson, jefe de los Escuadrones de la Muerte y asesino de monseñor Oscar Arnulfo Romero, y a Vladimiro Montesinos, eminencia gris de Fujimori, integrante de una mafia corrupta que asaltó al Perú y hoy anda buscando refugio en algún lugar del mundo.

 

De 1903 a 1989

Descerrajada la invasión en medio de una mala noche, poco antes de la Nochebuena, el Pentágono intentó mantenerla oculta. Quien estaba al mando era George Bush padre, imponiéndose una estricta censura que los canales aceptaron sin chistar. Poco a poco fueron trascendiendo los datos del genocidio perpetrado por las tropas norteamericanas, particularmente en Los Chorrillos. El velo del secreto fue rasgado por testimonios de sobrevivientes y parientes de los asesinados (que reclaman en vano una indemnización desde hace 11 años, mientras la Comisión Interamericana de DDHH de la OEA hace oídos sordos) y por una valerosa película documental titulada The Panama Deception. Nunca se dieron las cifras de los civiles muertos, que el Comité de Víctimas del 20 de diciembre estima en 4 mil y el PRD en 7 mil.

La cruenta invasión seguía a la de Guatemala en 1954, la de Playa Girón en 1961, la de la República Dominicana en 1965, repitiendo una constante de la política de EEUU hacia las naciones del centro y sur del continente. Ya en 1903 Theodore Roosevelt, el presidente del big stick, había invadido la región para separarla de Colombia y construir el Canal interoceánico que hasta fin de siglo estuvo en sus manos. El obeso Guillermo Endara juró como presidente de Panamá en la base norteamericana de Fort Clayton, en expresión de cipayismo pura uva.

 

Fidel en la mira telescópica

Panamá también estuvo en el centro de la atención mundial en la reciente cumbre iberolatinoamericana. En esa ocasión la inteligencia cubana detectó un complot –otro más– para asesinar a Fidel Castro. Entregó a las autoridades panameñas informaciones precisas indicando el hotel en que se alojaba el asesino, que fue detenido y cuya extradición reclama el gobierno cubano.

Se trata de un viejo pájaro de cuenta, agente de la CIA a quien se le encomendaron misiones de alto vuelo, llamado Luis Posada Carriles.

Este es responsable de los atentados por bomba efectuados en La Habana en 1997 contra hoteles y centros turísticos, que dejaron saldo de muertos (entre ellos un ciudadano italiano) y heridos. Armó otro complot para matar a Fidel Castro en su visita a Santo Domingo del 20 al 25 de agosto de 1998. El complot fracasó y Posada declaró que el fallecido Jorge Mas Canosa, jefe de la gusanería de Miami, era quien supervisaba y financiaba personalmente los atentados.

Pero Posada es conocido sobre todo por la voladura del aparato de Cubana de Aviación sobre la isla de Barbados en octubre de 1976.

 

Pusimos la bomba, ¿y qué?

Este atentado ha sido revelado en sus detalles más recónditos por una investigación que honra al periodismo, practicada a riesgo de su vida por la venezolana Alicia Herrera (a quien conocimos en una reunión de periodistas en 1982 en La Habana) y recogida en un libro impactante titulado: «Pusimos la bomba, ¿y qué?» El avión de Cubana de Aviación CU-455 estalló el 6 de octubre de 1976 a poco de despegar del aeropuerto Scawell, de Barbados, en vuelo hacia Jamaica y La Habana. No hubo sobrevivientes entre los 73 ocupantes: esgrimistas cubanos que venían de conquistar lauros en un certamen latinoamericano, estudiantes guyaneses, ciudadanos norcoreanos y toda la tripulación.

Los ejecutantes directos fueron dos fotógrafos venezolanos reclutados por la CIA, Freddy Lugo y Hernán Ricardo. En la víspera del atentado, embarcaron para Puerto España, capital de Trinidad-Tobago; a la mañana siguiente tomaron allí el vuelo de Cubana, en el trayecto de 26 minutos hasta Barbados colocaron la bomba en el baño del aparato, se bajaron en el aeropuerto de esta isla, se enteraron de la caída del avión en viaje al hotel, comunican que han cumplido la misión, por la noche huyen hacia Trinidad, donde son detenidos a la mañana siguiente y confiesan. Reiteran luego esa confesión ante el tribunal penal venezolano.

Así se revela que el atentado fue tramado el 5 de octubre en una quinta de Caracas donde funciona una llamada Asociación Patriótica, y que las instrucciones fueron dictadas por el archicriminal Orlando Bosch (un agente cubano que participó también en el asesinato de Orlando Letelier) y Luis Posada Carriles. Recluidos en la prisión del cuartel de San Carlos (en condiciones privilegiadas, de paso sea dicho), la periodista los entrevistó allí en decenas de ocasiones y les extrajo toda la historia. Uno de ellos, confiado en su impunidad, pronunció la frase que da título al libro.

El tema fue planteado por Cuba ante el Consejo de Seguridad en mayo de 1992.

 

Prontuario de un archicriminal

Nacido en Cuba, Posada Carriles se inició como integrante de la policía secreta del tirano Batista. Fue luego instructor de la CIA, director de un campo de entrenamiento de contrarrevolucionarios, fraguó decenas de atentados contra Cuba, en conexión con Bosch. Revistó luego como agente doble de la CIA y de la Disip (Dirección de Seguridad e Inteligencia policial) venezolana. A ello, y a la influencia de altas esferas en Venezuela y EEUU, se atribuye que haya podido escapar de la cárcel en 1985. Para reanudar, como se ve, su actividad criminal.

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