El gobierno argentino logró consolidar su alianza con la central obrera dirigida por Hugo Moyano, quien fue reelegido ayer martes al frente de la CGT, pero surgió una fractura en el movimiento obrero peronista con la aparición de una central sindical disidente.
Moyano, un peso pesado del gremio de camioneros, fue reelegido en el marco de un Congreso de la Confederación General del Trabajo (CGT) y aseguró en un discurso ante un millar de trabajadores que su elección tiene “absoluta legitimidad”. La fórmula ganadora fue apoyada por 1.326 congresales de 119 gremios reunidos en Congreso.
Casi paralelamente, el gastronómico Luis Barrionuevo otro veterano del sindicalismo peronista anunció su decisión de crear una nueva central y denunció que sus delegados no habían podido participar del control de los comicios gremiales.
Moyano había recibido el lunes el respaldo de la presidenta Cristina Fernández y del ex presidente y actual líder del partido peronista Néstor Kirchner, con una participación en un acto realizado en la sede de la CGT.
OTRAS NOTICIAS EN LARED21



