UNA VERSION MUY CUESTIONADA (II)
El lunes por la noche apareció en la pantalla (de CNN, por supuesto, y difundido al mundo entero) un militar liberado, según el cual uno de sus compañeros murió en cautiverio porque lo trataron de una enfermedad y tenía otra. Grandes primeros planos, reiterados, de las lágrimas que corrían. De esa historia nunca se había hablado. Surgen varias preguntas. ¿Cómo lo sabía? ¿De dónde lo sacó? ¿Sabe tanto de medicina este militar como para apreciar errores de diagnóstico? Más bien parece una historia inventada de cabo a rabo. Por el contrario, en ese plano lo que ha llamado poderosamente la atención y se comentó en todo el mundo es el excelente estado de salud de Ingrid Betancourt y los demás, contrastando con todo lo que la propaganda difundía al respecto. Más aún: tenemos a la vista los primeros resultados de los exámenes médicos especializados practicados a Ingrid en el hospital de Val-de-Grâce de París, que son «totalmente tranquilizadores» («rassurants»). Está fresca como una lechuga, y lo mismo acontece con los demás retenidos.
También el lunes por la noche reaparecieron los tres agentes del FBI (o del Pentágono, o más bien mercenarios a sueldo de la Northrop Grumman Corporation, como vimos ayer), que fueron sacados de la troya apenas culminado el operativo y volaron de inmediato de Bogotá a su país. Dos de ellos leyeron unos papelitos que les escribieron, en un español pedregoso y mal aprendido, para rendir honores a Uribe, desde luego. Un espectáculo patético. Cobrarán su sueldo con retroactividad, sin duda.
Se conocieron asimismo declaraciones de Ingrid Betancourt solicitando a los presidentes Hugo Chávez y Rafael Correa que persistieran en sus gestiones por la liberación de los demás rehenes, agregando que las FARC habían expresado a delegados europeos su disposición a liberar a los demás rehenes. Al mismo tiempo anunció que no participará en la manifestación a realizarse el 20 de julio en Bogotá con ese objetivo, y permanecerá en Francia, habiendo sido recibida por la Asamblea Nacional.
Volvamos a Le Monde. En la edición citada recuerda que desde la primera hora la Radio Suisse Romande (RSR, de la zona francófona suiza) anunció que los dos custodios capturados el miércoles 2 de julio, Gerardo Antonio Aguilar, alias César, y Alexander Farfán, alias Enrique Gafas, habrían cobrado veinte millones de dólares por su acción. Citando «una fuente próxima a los acontecimientos, confiable y probada en varias ocasiones en los últimos años», la radio pública suiza afirmó que «los Estados Unidos están en el origen de esta transacción». Según esta versión la esposa de César, capturada en febrero por el Ejército colombiano, sirvió de intermediaria, y los guerrilleros obtuvieron garantía de impunidad, de no extradición y de poder instalarse en uno de los tres países participantes en las negociaciones: Suiza, España o Francia. Estas versiones no fueron confirmadas ni por la guerrilla ni por el gobierno colombiano.
Una nota del periodista Kintto Lucas del viernes 4 de julio desde Ecuador, titulada «Ingrid Betancourt iba a ser liberada este fin de semana», expresa: «La supuesta acción de rescate de Ingrid Betancourt y otros rehenes por parte de las Fuerzas Armadas de Colombia interceptó la liberación programada para este fin de semana o el próximo, aseguró a IPS una fuente de los rebeldes situada en la frontera de Ecuador y Colombia. La liberación había sido acordada con el secretariado y el propio Alfonso Cano, por eso se daba el reagrupamiento. Las Fuerzas Armadas de Colombia se enteraron e interceptaron la liberación para hacer creer que se trataba de un rescate». La fuente citada señaló asimismo que había muchas dudas sobre la palabra y la labor de los emisarios franceses y suizo, «que podrían haber ayudado consciente o ingenuamente a la salida implementada por Uribe». Recuerda también que cuando los franceses se estaban por reunir con Raúl Reyes en la frontera de Ecuador con Colombia, sobrevino la masacre del 1º de marzo.
Esa misma fuente solicita que se comparen las condiciones de salud en que salieron los retenidos de la guerrilla con la que sufren los prisioneros de las FARC en las cárceles del Estado y que «la ONU y los medios de comunicación deberían acceder a ver las condiciones en que están nuestros presos».
Aguarde el próximo episodio. No tardará en aparecer en su pantalla.
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