Cumbre. Miles de policías en la isla donde celebrarán el encuentro

G8: Japón implementa fuertes medidas de seguridad

Más de 20.000 policías sellaron el domingo la remota localidad montañosa en el norte de Japón que recibirá a partir del lunes a los líderes de las ocho mayores potencias del mundo, como precaución ante las anunciadas protestas antiglobalización.

Japón prohibió los vuelos sobre una parte de su norteña isla de Hokkaido, a la cual el presidente estadounidense George W. Bush llegó el domingo para tres días de reuniones en el aislado pueblo de Toyako, frente al lago Toya, situado en el cráter de un volcán.

Cientos de manifestantes organizaron protestas por segundo día consecutivo en Sapporo, a 150 kilómetros de Toyako, la ciudad más cercana al área de la cumbre que acogerá a los gobernantes de Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Italia, Japón y Rusia.

«¡Detengan el G8! ¡Luchen contra las disparidades!», corearon unos 100 sindicalistas y otros manifestantes en un parque de Sapporo.

Ningún arresto fue reportado el domingo. Un día antes, la Policía arrestó a tres manifestantes y a un camarógrafo acusado de patear a oficiales.

Activistas de la ONG humanitaria Oxfam vestidos con máscaras gigantes de los líderes del G8, kimonos tradicionales y prendedores que leían «I love karaoke» sostuvieron un cheque gigante -y falso- por 50.000 millones de dólares para los países de Africa, una promesa realizada por el G8 en su cumbre de Escocia en 2005.

Oxfam calcula que al G8 le faltarán 30.000 millones para cumplir su promesa, lo cual costaría la vida de cinco millones de personas. Hasta ahora, el G8 ha otorgado sólo el 14% de la ayuda prometida a Africa. «Es inaceptable que en el siglo XXI una mujer muere cada minuto al dar a luz o cuando está embarazada debido a la falta de asistencia médica», dijo Akiko Mera, activista de Oxfam. «El G8 debe mantener sus promesas y prestarle asistencia médica a todos», añadió.

Decenas de manifestantes pro-Tíbet se reunieron también para denunciar al presidente chino Hu Jintao, quien asistirá a una sesión ampliada del G8 el miércoles, coreando: «¡No podemos perdonar a China!». Pero las manifestaciones tenían lugar lejos del sitio de la cumbre, un lujoso hotel en la cima de una montaña, donde los líderes discutirán temas como la escalada de precios del petróleo y los alimentos, la lucha contra el cambio climático, la ayuda a Africa y los conflictos mundiales.

El manifestante filipino Renato M. Reyes dijo que él y sus colegas fueron perseguidos y «acosados» a través de Hokkaido por la Policía y que hasta algunos oficiales durmieron en el coche apostados frente a la puerta de su hotel.

«Hay tantos policías pidiendo nuestra tarjeta de identidad, adónde vamos y qué vamos a hacer», se quejó Reyes, secretario general de Bagong Alyansang Makabayan, un grupo que nuclea a agricultores, estudiantes y trabajadores.

«El G8 tiene mucho miedo de las críticas de la gente. Tienen miedo porque se sienten culpables por algo», opinó.

Los carteles que dan la bienvenida a los líderes ondean al viento mientras los policías se alinean en las calles, donde sólo se permite el tránsito a los buses de la prensa y de las fuerzas del orden.

Las protestas han sido pacíficas, comparadas con otras manifestaciones anti-G8 de los años anteriores.

El año pasado, activistas lanzaron cócteles molotov y piedras durante manifestaciones en Alemania que atrajeron a decenas de miles de manifestantes.

Las protestas más violentas contra el G8 tuvieron lugar durante la cumbre de Génova (Italia) en 2001, donde murió un manifestante.

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