Defensores y acusadores unidos contra Montesinos
La presentación como testigo del ex jefe de los servicios secretos Vladimiro Montesinos en el juicio a Alberto Fujimori unió por primera vez a todos: defensores y acusadores coincidieron en que armó un espectáculo en el tribunal que no permitió saber si perjudicó o benefició al ex mandatario.
En su declaración de la víspera, Montesinos, eminencia gris del régimen fujimorista (1990-2000), limpió de toda culpa a Fujimori en dos matanzas perpetradas en 1991 y 1992 que dejaron 25 muertos. De paso aprovechó para decir que él tampoco estuvo involucrado en esos crímenes.
Sin embargo, el abogado César Nakazaki, defensor del ex mandatario, lejos de agradecer ese testimonio opinó que Montesinos le ha hecho «un flaco favor» al ex gobernante.
Lo afirmado por el ex asesor presidencial «no sirve para nada, es nulo y fraudulento por haber demostrado un comportamiento indebido que es el abuso del derecho al silencio», estimó el defensor, al referirse a su actitud de declarar por más de dos horas y media para luego anunciar que ya no hablaría más.
Para Nakazaki esto perjudica a su patrocinado porque ahora el ex mandatario debe enfrentar todos los cargos que antes le levantó Montesinos «y no lo tendremos en el juicio para contrainterrogarlo; entonces, lo que afirmó no es ninguna ayuda».
Años atrás en declaraciones judiciales el ex asesor afirmó que sólo obedecía órdenes que le daba el ex presidente y que en la pasada década todo se hacía con su pleno conocimiento «porque no se movía un alfiler sin que él lo supiera».
Por eso Nakazaki dijo que evalúa la posibilidad de pedir al tribunal que juzga a Fujimori que de todas maneras Montesinos brinde su testimonio, pues el derecho al silencio no es ilimitado debido a que terceras personas a las que se acusa tienen derecho a preguntar.
Entre los acusadores de Fujimori llovieron las críticas a Montesinos.
El analista Augusto Alvarez, del diario Perú21, estimó que algunos fujimoristas creen que un elogio de Montesinos equivale a «un abrazo del oso» y que por ello «su real intención habría sido hundir más a Fujimori».
Empero, según Alvarez, Montesinos -con una condena a 20 años de cárcel sobre sus espaldas- buscaría jugar las pocas cartas que le quedan y quedar bien con el fujimorismo, de modo que si un día la hija del ex mandatario, Keiko, llega a ser presidenta lo indulte.
Para el sociólogo Nelson Manrique, Fujimori y Montesinos «continúan siendo socios», sin descartar una negociación económica de por medio.
Manrique sostuvo que la presentación de Montesinos tuvo, además, el propósito mediático de hacer un espectáculo y buscar una «proclama personal» para limpiarse él también de temas oscuros que se le atribuyen.
No obstante, el analista dijo no creer que con esto alguien haya cambiado de opinión respecto a la mala imagen que tiene el ex asesor, al indicar que, por el contrario, éste dejó al descubierto «su irremediable mediocridad».
Un criterio similar expuso el ex procurador anticorrupción, Luis Vargas Valdivia, quien consideró que tras el testimonio el ex asesor y el ex gobernante siguen unidos.
«Si para algunos existía alguna duda sobre la vigencia de la alianza Fujimori-Montesinos, tras el testimonio, queda claro que ésta continúa», señaló.
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