Papa. No viste de Prada y tiene mocasines en honor a la sangre de los mártires católicos

Benedicto XVI sorprende con lo sagrado y lo profano

El inusual desmentido del Vaticano deja entrever el malestar que ronda entre los expertos en cuestiones litúrgicas ante la multiplicación de comentarios frívolos sobre el estilo del papa alemán, que algunos han llegado a calificar de «vintage», de otra época, lo que da un toque «retro» a las misas.

Reclinatorios, barandillas en el presbiterio, sobrepeliz con encajes, roquetes, camisolas, mitras antiguas, camauros de raso o terciopelo, sombrillas papales, sombreros, figuran entre los accesorios litúrgicos que el Papa ha introducido nuevamente pese a que habían sido abolidos después de las reformas aprobadas por el Concilio Vaticano II (1962-1965) para modernizar a la Iglesia. Desde octubre de 2007 un nuevo maestro de las celebraciones litúrgicas, monseñor Guido Marini, un prelado discreto con una mirada expresiva que se ha convertido en la sombra del Papa, es el encargado de las ceremonias públicas. A pesar de haber sido contactado por la AFP en varias ocasiones para abordar el tema y a las preguntas escritas que le fueron enviadas por correo electrónico a pedido suyo, monseñor Marini postergó la entrevista. Es posible que la negativa fuera generada por la entrevista concedida al diario italiano Il Giornale, en donde si bien ilustraba seriamente las razones de los cambios litúrgicos, el profano título del artículo, «El papa vintage», fue considerado inoportuno por el Vaticano según sus estrictos criterios. Le tocó por lo tanto al Osservatore Romano desmentir las especulaciones sobre el tema, en particular que sus vistosos zapatos fueran fabricados a mano por la lujosa casa de moda italiana Prada, y explicar las razones del regreso a la tradición.

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