Política exterior. "No hay ninguna duda sobre la mejoría significativa de la seguridad" en Irak

Barack Obama piensa como presidente

Obama comenzó a hablar como presidente de EEUU. La ex secretaria de Estado Madeleine Albright, el ex secretario de Defensa William Perry y el ex secretario de Estado Warren Christopher están ente los asesores, que la campaña de Obama describió como un «grupo de trabajo de alto rango».

El cambio prometido por el senador será respecto a la administración del presidente George W. Bush, pero no sobre la tradicional política exterior de Washington.

El cambio del eventual presidente demócrata podría significar la adopción de un enfoque político bipartidista, capaz de hacer frente a los desafíos más acuciantes que EEUU enfrenta en un mundo multilateral.

Obama fue claro con Irán y dejó de lado su derrotismo con Irak, al felicitar al jefe de las tropas estadounidenses en ese país árabe. «No hay ninguna duda sobre la mejoría significativa de la seguridad» en Irak, dijo Obama. «Nuestros soldados y el general Petraeus se merecen una enorme felicitación por eso».

Además, dijo que pensaba retirar a los soldados de Irak, aunque ­precisó­ con el acuerdo de los jefes militares.

La estratagema será irse y no irse a un mismo tiempo. Nada en Irak ha sido un paseo, y nada será un paseo tampoco en el futuro en un país en donde chiitas, sunitas y kurdos se enfrentan a muerte. «Estoy abierto a los hechos y a la razón», dijo Obama. La decisión final dependerá del desarrollo del conflicto.

Obama piensa reenfocarse en Afganistán y Al Qaeda con el apoyo de la comunidad internacional, para renovar el liderazgo global estadounidense, hoy bajo la mirada crítica de gran parte del mundo.

Sobre Medio Oriente, otro punto álgido de los actuales conflictos, fue muy claro. «No hay mayor amenaza para Israel o para la paz y la estabilidad de la región que Irán», dijo Obama en una intervención ante la American Israel Public Affairs Council (Aipac), una importante asociación de defensa de los intereses israelíes en EEUU. «El peligro de Irán es grave y real y mi objetivo será eliminar esta amenaza», agregó.

¿Por qué cambió de discurso Obama? No fue para conseguir el voto judío-americano, que es mayoritariamente demócrata, sino porque esa es su visión como presidente en caso de ocupar la Casa Blanca. La disputa interna con Hillary Clinton quedó atrás.

Ante la Aipac, Obama destacó su apoyo al estado hebreo y se congratuló en particular por los «indestructibles vínculos» entre EEUU e Israel. «Como presidente no cederé jamás cuando la seguridad de Israel esté en juego», dijo denunciando a los que niegan el Holocausto y a quienes desean la destrucción de Israel o bien no reconocen su existencia.

Obama también prometió comprometerse personalmente en ayudar a Israel a establecer dos Estados, un Estado judío de Israel y un Estado palestino, viviendo ambos como vecinos en paz y seguridad. «Jerusalén debe ser la capital de Israel» y «permanecer indivisible», agregó.

Israel controla el oeste de Jerusalén desde 1950 y Jerusalén-Este desde 1967, mientras los palestinos aspiran hacer de Jerusalén-Este la capital de su futuro Estado.

Para alcanzar el objetivo de tener los dos estados, Obama manifestó su deseo de «aislar a Hamas» hasta que este movimiento palestino renuncie al terrorismo y reconozca a Israel.

Para Sever Plocker, analista del diario israelí Yediot Aharonot, el discurso a favor de Israel del «héroe izquierdista Barack Obama», tiene una significación histórica. Obama es la gran esperanza negra de la izquierda global. El entusiasmo que despierta, la Obamamanía, es compartida por grupos que creen en la justicia social, los verdes, movimientos antiglobalización, grupos estudiantiles de EEUU, Francia, Gran Bretaña y del Tercer Mundo, e intelectuales neomarxistas. La mayor parte de estos grupos son pro palestinos y critican duramente a Israel. Con otro candidato pensarían que se ha rendido a los lobbys o a los intereses israelíes. Pero no en el caso de Obama, un líder que no capitula ante los grupos de presión y que abandera la «otra política», opina el articulista del diario de Tel Aviv.

El primer ministro israelí, Ehud Olmert, se apresuró a calificar al discurso de Obama de «muy emocionante».

«Su aparición fue muy impresionante. Sus palabras sobre Jerusalén fueron muy emocionantes», se felicitó Olmert. «Si Obama es elegido, discutiremos con él todas las cuestiones, si se presentan y cuando se presenten», agregó.

La ola de críticas en el mundo árabe e islámico no se hizo esperar.

El presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abas, así como los islamistas del Hamas, rechazaron las afirmaciones de Obama. «Nosotros rechazamos esas declaraciones. Jerusalén es una de las cuestiones que están siendo negociadas. Todo el mundo sabe perfectamente que Jerusalén Este fue ocupada en 1967 y nosotros no aceptaremos un Estado sin Jerusalén, eso debe quedar claro», dijo Mahmud Abas.

«Nosotros consideramos que las declaraciones de Obama constituyen una nueva prueba de hostilidad de los responsables norteamericanos hacia los árabes y los musulmanes», dijo Sami Abu Zuhi, un portavoz del Hamas. «Las declaraciones de nuestro hermano keniano de nacionalidad estadounidense Obama sobre Jerusalén (…) muestran, ya sea que ignora la política internacional y no ha estudiado el principio mismo del conflicto en Medio Oriente, o que se trata de una mentira de campaña electoral», declaró el líder libio Muammar Kadhafi.

El primer candidato negro en una presidencial norteamericana «no debe tener complejos de inferioridad» debido al color de su piel, declaró Kadhafi, convocando a Obama a romper con las políticas estadounidenses pro israelíes y a tender la mano al mundo árabe.

Tariq Alhomayed, director del periódico árabe Asharq Al-Awsat de Londres, sostiene que muchos en el mundo árabe se sorprendieron ante el discurso del candidato demócrata. Para un importante segmento de los intelectuales árabes, el perfil de Obama estaba muy alejado del odio que sienten hacia Bush y también creían en sus promesas sobre un posible diálogo con Irán y una retirada rápida de Irak. Si Teherán y Damasco esperaban zanahorias, tendrán que darse cuenta que no les espera un futuro brillante. El mundo árabe debería aprender a resolver sus problemas por sí mismo, sostiene Alhomayed.

Los colaboradores del candidato negro definen con la expresión «internacionalismo liberal» su previsible política exterior, y lo cierto es que la candidatura de Obama a la Casa Blanca está provocando una ola de optimismo y mejorando la imagen de EEUU en el extranjero, según un sondeo del Instituto Pew realizada en 24 países. Si los europeos votaran, el senador obtendría el 52% de los votos, frente al 15% para el republicano John McCain.

El candidato demócrata puso como ejemplo «lo que Kennedy, Nixon y Reagan hicieron. Usar todos los elementos del poder norteamericano para presionar a países como Irán o Siria». Pero la política exterior que ofrece Obama recuerda más a la del primer George Bush y James Baker, algo que el electorado podría premiar con voto.

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