Referéndum en Tarija. Otro paso en el camino de la secesión

La conspiración contra Bolivia

Es otro paso en el camino de desmembramiento del país en el que está empeñada la oligarquía y la oposición de derecha contra el gobierno de Evo Morales.

El gobierno boliviano está enfrentando una verdadera conspiración, que utiliza todas las armas. Los cables dicen que Evo Morales debió cancelar tres viajes en seis días a ese departamento por las protestas anunciadas contra su visita. Actos de ese tipo en ocasión de anteriores referendos desembocaron en escenas de violencia extrema. En las últimas horas se agregó un hecho de suma gravedad, que en modo alguno hay que echar en saco roto: se descubrió un intento de asesinato del presidente en Santa Cruz, a cargo de dos integrantes de la Unión Juvenil Cruceñista (un típico grupo al estilo de las juventudes hitlerianas, que ha perpetrado brutales desmanes en su departamento y en otros) capturados con fusiles de mira telescópica y cientos de proyectiles en las inmediaciones del aeropuerto cruceño poco antes de la llegada de Evo Morales. La Fiscalía de Santa Cruz los liberó sin más trámite.

Se suma a estos hechos la amenaza de los empresarios bolivianos de un paro de actividades por tiempo indefinido. El presidente denunció que están preparando una guerra económica contra el pueblo con vistas a provocar el desabastecimiento de productos básicos. Ello es parte del plan de la oposición de desestabilizar el país, que integran también los referendos en cadena, un claro desafío al poder central que procuran situar ante los hechos consumados.

La conspiración tiene también su pata exterior. El gobierno denunció reiteradamente las actividades desplegadas por la embajada de EEUU, a cargo de Philip Goldberg, recientemente llamado en consulta a Washington. Integrantes de sedicentes entidades de ayuda al desarrollo como USAID (Agencia de EEUU para el desarrollo internacional) admitieron que se dedicaban a labores de espionaje encomendadas por la propia embajada, en el caso contra ciudadanos venezolanos y cubanos ocupados en tareas solidarias en el campo de la educación y de la salud. Esto quedó comprobado por confesión de parte. Morales denunció además que a través de estos llamados programas de cooperación se alienta la labor de grupos opositores de derecha.

Por otro lado, el gobierno y amplios sectores de opinión protestaron porque EEUU concede asilo político y se niega a extraditar al ex ministro de Defensa boliviano Carlos Sánchez Berzaín, acusado de haber provocado la muerte de 60 manifestantes que se opusieron en La Paz y El Alto en octubre de 2003 a la exportación de gas natural a EEUU a través de puertos chilenos. Sánchez Berzaín era el brazo derecho del entonces presidente Gonzalo Sánchez de Lozada, quien huyó a EEUU en ocasión del levantamiento popular en la fecha antes señalada. Bolivia también exige su extradición, a lo cual se niega el gobierno de Bush, alegando que tiene ciudadanía norteamericana (en los hechos, era un yanki colocado en el gobierno de Bolivia). Obsérvese, de paso, que EEUU se niega a extraditar a estos dos ex gobernantes bolivianos, lo mismo que al archicriminal cubano-venezolano Luis Posada Carriles, a quien protege en su territorio, y sí acepta la extradición de los asesinos paramilitares colombianos con el fin de asegurarles la impunidad.

Los referendos autonómicos están impregnados de un fuerte contenido xenófobo, contra los indígenas y campesinos que forman la base de sustentación del gobierno de Evo Morales. Lo mismo pudo advertirse en los sucesos bestiales del pasado 24 de mayo en Sucre, capital del departamento de Chuquisaca, aunque en este caso la oposición al gobierno se centra en el reclamo de la capitalidad para Sucre en sustitución de La Paz. Aquí la batuta está en manos de un Comité Interinstitucional (análogo al cruceñista), integrado en su mayor parte por políticos derrotados en las urnas. Un testigo presencial (hombre de teatro, que además filmó buena parte de las atrocidades) describe «un grupo de campesinos vejados a chicotazos y patadas, obligados a marchar semidesnudos hasta la Plaza 25 de Mayo, a arrodillarse frente a la Casa de la Libertad, a besar el suelo, la bandera de la capitalía plena, a cantar el himno a Chuquisaca y quemar ellos mismos sus whipalas y pancartas». Muestra luego que esta vesania se ejercía en combinación con la Alcaldía local. Filmó a campesinos maltratados y vejados en distintos puntos. Hubo dos mujeres violadas. Concluye: «El 24 de mayo en Sucre quedará como un capítulo más en la historia universal de la infamia».

La secuencia no termina aquí. La nueva Constitución, a pesar de todas las maniobras urdidas por la oposición, fue aprobada por la Asamblea Constituyente en diciembre pasado y deberá ser sometida a ratificación plebiscitaria. Del mismo modo, Evo Morales ha contraatacado proponiendo un referéndum revocatorio para los cargos de presidente y vicepresidente y de todos los prefectos, que tendrá lugar el 10 de agosto. Ahí se verá.

Evo Morales encabezó la condena al «estatuto de la vergüenza» contra los inmigrantes, aprobado por el Parlamento Europeo. Se sumaron a la misma muchos gobernantes latinoamericanos (en las últimas horas Tabaré Vázquez y Fidel Castro), así como a su propuesta de tratar el tema en la Cumbre del Mercosur el 1º de julio en Tucumán.

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