Afganistán. Los fundamentalistas islámicos volaron el muro de la prisión con un coche bomba

Mil presos fugados tras un ataque talibán

El viceministro de Justicia, Mohammad Qasim Hashimzai, dio un saldo ligeramente inferior.

«Había 1.052 detenidos en la prisión de Sarposa. Unos 886 prisioneros pudieron escaparse, entre ellos más de 380 detenidos por crímenes contra la seguridad nacional», un término utilizado por las autoridades para designar a los talibanes, declaró.

Las fuerzas de seguridad afganas y los soldados de la ISAF pudieron en marcha una vasta operación para encontrar a los presos evadidos, aclaró Hashimzai.

Seis de los reclusos fugados fueron detenidos el sábado en varias aldeas de los distritos aledaños de Zhari y Panjwayi, afirmó Munir Mangal, viceministro del Interior.

No había más que 40 guardianes vigilando la prisión en el momento del ataque, reconoció.

El responsable de la administración penitenciaria, Amir Mohammad Jamshid, afirmó que entre las personas fugadas había «importantes responsables talibanes», sin dar nombres.

En Kandahar, la policía y los soldados afganos registran sistemáticamente los vehículos, mientras que las excavadoras sacan los escombros alrededor del muro del recinto, comprobó la AFP.

El viernes, aprovechando la oscuridad de la noche, hacia las 22H00 locales, al menos un kamikaze empotró un coche bomba contra la puerta de entrada del centro abriendo una brecha grande en el muro, según las autoridades.

Luego un comando asaltó la prisión con armas ligeras y lanzacohetes. Quince carceleros murieron, según Ahmad Wali Karzai, quien dirige el consejo de la provincia de Kandahar y es hermano del presidente afgano Hamid Karzai. El ataque fue reivindicado por los talibanes. «Primero lanzamos dos vehículos, uno de ellos un camión cisterna», afirmó a la AFP un portavoz de los talibanes, Yusuf Ahmadi.

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