Ban Ki-moon pide un aumento de la producción de alimentos
Develando los principios de un «marco global de acción» contra la crisis, Ban abrió la cita de la la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), que se celebra hasta el jueves, reclamando además «un mayor grado de consenso internacional sobre los biocarburantes».
Algunas voces acusan a estos combustibles de contribuir al encarecimiento de los alimentos por estar elaborados a partir de productos agrícolas.
En su intervención, el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, cuyo país es el segundo productor mundial de etanol tras Estados Unidos, rechazó esos argumentos considerándolos «una burla» fomentada por «lobbies poderosos».
Lula estimó que la subida de los precios «se debe sobre todo a la distribución», es decir al encarecimiento del transporte por los altos precios del petróleo, que ha pasado de 30 a 130 dólares en poco tiempo.
El secretario general de la ONU también reclamó el fin de «las políticas económicas que crean distorsiones en el mercado», entre las que suelen citarse los subsidios de los países ricos a sus agricultores, y de las restricciones a la exportación adoptadas por algunos países por temor a la escasez. «Algunos países limitaron sus exportaciones o impusieron medidas de control de los precios. Estas políticas que perjudican a los países vecinos no pueden funcionar» porque «contribuyen a hacer subir más los precios», que andan ya en sus niveles más altos en los últimos 30 años. Ban pidió que se complete la ronda comercial de Doha para poner fin a tales distorsiones.
La carestía, que ha provocado disturbios en Egipto, Haití y en muchos países africanos, ha llevado a Brasil, Vietnam e India a imponer límites a la venta de alimentos al exterior.
Otros factores citados para explicar que los alimentos hayan duplicado su precio en tres años, según el Banco Mundial (BM), son el incremento de la demanda de Asia, que está cambiando de hábitos alimentarios, o las pobres cosechas.
Robert Zoellick, presidente del BM -que contribuyó al plan de acción desgranado por Ban Ki-moon, junto al Fondo Monetario Internacional y las principales agencias de la ONU-, dijo que 2.000 millones de personas están sufriendo una crisis que podría empujar a la pobreza a otros 100 millones de personas más en los países pobres. Las agencias de la ONU han pedido más de 1.000 millones de dólares para aliviar la situación. El presidente de Senegal, Abdulaye Wade, afirmó que la FAO y otros organismos tratan a los países en desarrollo como «mendigos».
«No cuestiono la cooperación multilateral, por ejemplo con el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional, que hacen su trabajo. El problema son las instituciones multilaterales que pretenden dar asistencia alimentaria. Es un concepto superado, no podemos seguir siendo asistidos como mendigos», declaró.
«No vengan más a imponernos instituciones, expertos. El Africa de hoy no es más la misma de hace 20 años», sentenció Wade ante los 50 jefes de Estado y de gobierno que asisten a la cita de Roma.
La presencia de Robert Mugabe, el presidente de Zimbabue, calificada de «obscena» por un ministro británico, fue otro de los focos de atención de la cumbre, al igual que las críticas a Occidente del presidente iraní Mahmud Ahmadinejad. En su discurso, Mugabe acusó a Londres de «paralizar la economía de Zimbabue» para provocar un cambio de régimen, mientras Ahmadinejad se preguntaba: «¿Cómo los mecanismos de la ONU pueden mejorar la situación si ciertas potencias imponen sus decisiones al Consejo de Seguridad y lo instrumentalizan?».
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