Reineiro Arce, teólogo cubano. Expectativa en la isla por las elecciones en Estados Unidos

"Cuba es una sociedad cercana a principios evangélicos de justicia"

En dialogó con LA REPUBLICA el religioso habló sobre la realidad religiosa, social y política de la isla. Aclaró que el traspaso de mando de Fidel a Raúl Castro no significa una ruptura sino una continuidad. Cuestionó la política norteamericana, que incentiva la emigración cubana, y dijo que en el proceso de mejora del sistema de la isla se debería facilitar el retorno de los cubanos que se fueron del país.

El entrevistado, quien fue también presidente del Concejo de Iglesias de Cuba, institución que agrupa a las iglesias cristianas, evangélicas y ortodoxas de ese país caribeño, explicó que el 10% de la población cubana es cristiana militante.

Arce explicó que en cierto modo puede ser más fácil profesar la fe cristiana en la sociedad cubana, donde se trata de ser más justo, «porque está más cercana a los principios evangélicos». No obstante aclaró que en algunos momentos históricos (década de los 60 y 70) hubo cierta discriminación religiosa. El teólogo enfatizó que esta situación ha cambiado desde finales de los años 80 y hoy día «tenemos total libertad para actuar. En Cuba nunca hubo persecución religiosa; sí hubo discriminación hacia los que profesaban una fe, limitando su acceso a determinados cargos y el desarrollo de determinadas carreras», acotó el pastor.

En la década de los 90 Cuba pasó de ser un Estado ateo a ser uno laico.

Arce consideró positiva la experiencia de Paraguay, donde un obispo se desempeña como presidente de la República. El rector del Seminario cubano entiende que no existe diferenciación entre la fe religiosa y la práctica social. Aclara que el cristiano en su práctica tiene como meta la justicia social, y «por lo tanto no hay ninguna separación entre la práctica política y la fe religiosa.»

En cuanto a la realidad política de Cuba, Arce entiende que su país está situado en una etapa de tránsito «hacia una mejor sociedad y no hacia el capitalismo.»

Se congratula con que Fidel Castro «todavía está ahí» y que a pesar de su enfermedad, pudo continuar con el proceso de transformación interna para el mejoramiento del sistema.

Dijo que el resultado de mantener una equidad social llevó a que gradualmente los cubanos pudieran tener acceso a tecnologías que antes estaban fuera del alcance de la población. Afirmó que las prohibiciones establecidas por el gobierno cubano respondían a un momento histórico determinado.

Arce considera que al dejar Fidel Castro la presidencia de Cuba y asumir la misma su hermano Raúl, «no hay un cambio de rumbo, sino una continuidad en el proceso.» Advierte que a veces, desde fuera del país, se quiere ver este proceso como un cambio o una ruptura «y no es así.»

Recuerda que el proceso de reforma de la sociedad cubana empezó antes de la enfermedad de Fidel Castro.

El rector del Seminario señaló que en el mensaje dado por numerosas iglesias evangélicas de Cuba, se hace directa alusión al bloqueo económico aplicado a la isla por parte de Estados Unidos.

El fundamento dado por estas instituciones para manifestarse contra este bloqueo se basa en el principio de justicia del Evangelio.

«Hemos dicho que no se pueden utilizar armas económicas con fines políticos para presionar a los gobiernos. A la larga, quienes padecen este tipo de medidas como el bloqueo son los más débiles de la sociedad, como niños y ancianos», dijo el religioso.

Acotó que el Consejo de Iglesias de Cuba se pronunció en contra del bloqueo, porque es considerado como algo inhumano. Arce indicó que con el tiempo quedó demostrado que la aplicación de la medida por parte del gobierno de Estados Unidos a lo largo del tiempo no tuvo el efecto buscado, que «es destruir el proceso de revolución cubana.» Sin embargo, afirmó que las administraciones de Estados Unidos se empeñan en aplicarlo.

Arce hizo referencia a la posición que tienen las iglesias norteamericanas. «Tenemos contacto con ellas, y también se han pronunciado contra el bloqueo», dijo el religioso cubano.

Consultado sobre la expectativa que tenía el pueblo cubano respecto a las próximas elecciones en Estados Unidos, el rector del Seminario manifestó su deseo de que por lo menos asuma una administración que pueda sentarse en una mesa de negociaciones. «Los problemas entre los países se resuelven a través de diálogo», acotó, con un respeto mutuo.

Sobre los cubanos que abandonan la isla, Arce dijo que pasa lo mismo con los uruguayos que se van de Uruguay: lo hacen por motivos económicos. Advirtió que por muchos años existió la creencia de que Estados Unidos era el país de las grandes oportunidades. El abandono de la isla, con el correr del tiempo se ha despolitizado. «Quien se va lo hace para mejorar la situación económica personal y familiar», explicó el evangélico.

Manifestó su deseo de que las relaciones entre los gobiernos de Cuba y Estados Unidos mejoren, para lograr la reunificación familiar de los cubanos.

Entiende que uno de los aspectos a revisar por el gobierno cubano es facilitar el retorno de los cubanos que se fueron del país a través de una readecuación de las leyes migratorias. Denunció que la administración norteamericana aplica una norma en la que habilita la permanencia de los cubanos que lleguen a su territorio, otorgándoles permiso de trabajo al año de residencia.

Eso no ocurre con cualquier otro ciudadano del mundo. «Con eso se estimula la inmigración ilegal», dijo Arce, quien señala que las iglesias estuvieron en contra de dicha ley de Ajuste Cubano del gobierno de Estados Unidos. Uno de los argumentos dados por el religioso es que se estimula la inmigración ilegal y ello ha provocado la muerte de miles de personas en el intento de cruzar el canal de la Florida.

 

100 DIAS EN LA PRESIDENCIA

Raúl Castro cumple hoy martes 100 días en la presidencia de Cuba, afincado en el poder con los militares y comunistas veteranos, al frente de una lenta transformación que unos creen aparente y otros una transición sin marcha atrás, tras medio siglo de revolución.

Si bien lideraba el país de manera provisional desde el 31 de julio de 2006, cuando enfermó Fidel Castro, Raúl emergió el 24 de febrero como el «número uno» luego de que su hermano, de 81 años, renunciara a la presidencia por problemas de salud.

Cuba entró entonces en una nueva fase de su historia: Retirado, el líder comunista se dedicó a escribir, y Raúl emprendió ajustes para garantizar la continuidad de la revolución, ante el inevitable relevo de la vieja dirigencia.

Despertando gran expectativa, Raúl, que justo cumple 77 años el martes, abrió en su gobierno interino un debate de los problemas que todos lamentaban en voz baja; y ya investido presidente eliminó prohibiciones que para los cubanos eran, además de absurdas, insultantes.

Ahora pueden comprar computadoras, tener celulares, hospedarse en hoteles y rentar autos, algo que antes sólo podían hacer empresas, turistas o extranjeros residentes en la isla.

Declarándolo «asunto de máxima seguridad», Raúl inició una reforma agrícola para aumentar la producción de alimentos, con mejor pago al campesino, reparto de tierras y descentralización del sector.

Los intelectuales se rebelaron contra el asomo de la censura y defendieron la diversidad de opiniones. La prensa local siempre complaciente -incluso el diario Granma- abrió espacio a quejas por el salario, el transporte, la burocracia y hasta por las filas en la famosa heladería Coppelia.

Boquiabiertos, los cubanos vieron hace poco en la televisión amores gays y travestis contando sus historias, en una campaña liderada por Mariela, hija de Raúl, inusitada en un país que arrastra años de marginación contra los homosexuales.

Pero la lista de reclamos es larga. La encabezan la apertura de pequeños negocios, la abolición del permiso para viajar y de la doble moneda pues el salario llega en pesos devaluados y mucho se compra en moneda dura.

«Hace falta que las m
edidas, más que tocar a la puerta, entren a la casa y lleguen a la mesa; pero rápido. La gente se las ve negras, no alcanza el dinero, el salario se vuelve sal y agua», dice a la AFP Pablo, un estudiante de economía, de 22 años.

En política la cuerda se tensa más. En señales a la comunidad internacional, Raúl conmutó unas 30 penas de muerte, firmó dos pactos de derechos humanos y liberó a cuatro presos políticos; pero aplicó mano dura a opositores que acusa de recibir dinero de Washington.

La oposición cree que todo, hasta la crítica en la prensa, está calculado. Martha Beatriz Roque llama a las reformas «cambalache» y para Elizardo Sánchez «es más de lo mismo: represión».

Washington tilda los cambios de «cosméticos»; pero países de América Latina y Europa los evalúan positivamente. Aprovechando una mejor imagen, el gobierno de Raúl busca ampliar nexos económicos, en derroche de diplomacia y pragmatismo.

«Hay claramente un cambio de estilo con Raúl y posibles reformas económicas. Tiene que haber un nuevo gobierno en Cuba en poco tiempo, porque en cinco años tendrá 82″, estima Marifeli Pérez-Stable, experta cubana de Diálogo Interamericano.

Hombre de instituciones, convocó al crucial Congreso del Partido Comunista que redefinirá en 2009 el rumbo de la revolución, y ascendió en el Consejo de Estado y en el poderoso Buró Político a dirigentes históricos y militares.

«Los antirreformistas, el ala dura, están en la línea de sucesión después de Raúl, lo que muestra un rechazo del régimen a abrir la economía más allá, y a una apertura política», opina Jaime Suchlicki, del Centro de Estudios Cubanos de la Universidad de Miami.

Para dentro y fuera el mensaje es uno: Reformas «poco a poco», con modelo cubano, ni chino ni vietnamita, y sin poner en duda el socialismo. Los observadores varían opiniones y terminan por reconocer la dificultad de descifrar hasta dónde llegarán los cambios a cuentagotas de Raúl Castro.

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