Netanyahu presentó ayer su candidatura
Jerusalén, AFP
El Likud se dispone a celebrar primarias mañana martes para designar su candidato a primer ministro, mientras se mantiene el suspenso sobre la candidatura al puesto del ex jefe de gobierno Benjamin Netanyahu.
Netanyahu presentó oficialmente ayer de tarde su candidatura a la cabeza del Likud, para poder así ser candidato del partido derechista y tratar de sustituir al laborista Ehud Barak al frente del gobierno israelí.
Sin embargo, pese a contar con todas las posibilidades de obtener la candidatura, Netanyahu no quiere concurrir a las elecciones si no se cumplen ciertas condiciones.
En las primarias del martes, todos los sondeos indican que Netanyahu se impondrá al actual jefe del partido, Ariel Sharon y al otro candidato, Moshe Feiglin, ex dirigente del movimiento ultranacionalista Zo Aratzenou.
Pero el ex primer ministro anunció que no será candidato a primer ministro a menos que la Knesset (parlamento unicameral) vote su propia disolución, lo que llevaría a la celebración de elecciones generales.
«No quiero la victoria por la victoria, ni encontrarme al frente de un país sin capacidad de decisión (…), no quiero estar al frente de una cámara ingobernable», manifestó Netanyahu la semana pasada.
Mientras tanto, la comisión de leyes de la Knesset votó este domingo a favor (9 votos contra 6) de la «ley Netanyahu», como fue bautizada por la prensa, que permitirá, si supera tres lecturas, que cualquier ciudadano, y no sólo los diputados, pueda ser candidato a primer ministro.
Benjamin Netanyahu renunció a su escaño de diputado tras su derrota en 1999 frente a Ehud Barak,
Dimitiendo, Barak provocó la convocatoria de unas elecciones únicamente al puesto de primer ministro, permitiendo sólo a los diputados concurrir, lo que fue interpretado como una maniobra para impedir la candidatura de Netanyahu.
Según la portavoz de la Knesset, Giora Pardes, la «ley Netanyahu» podría ser aprobada el martes y la de disolución de la Knesset esta noche.
En opinión de todos los comentaristas, la clave está en manos del partido ultraortodoxo sefardí Shass, tercera formación de la Knesset, con 17 diputados sobre 120. El Shass, que teme perder sus escaños si se celebran elecciones generales, ya se mostró a favor de la «ley Netanyahu».
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