LOS KENNEDY, ¿UN CLAN MALDITO?
Edward Moore Kennedy, nació en Massachusetts, en 1932. Es considerado un icono del Partido Demócrata y del ala más progresista de esa formación histórica. Ted, es el hermano más joven de los nueve hijos -cinco niñas y cuatro niños- que concibieron el millonario irlandés Joseph Kennedy y su esposa, Rose.
Edward, de 76 años, se convirtió en el patriarca del clan luego de los asesinatos de John F. Kennedy, primer presidente católico de EEUU, en noviembre de 1963 en Dallas y, cinco años más tarde de Robert Kennedy, candidato presidencial tras ganar las primarias, y abatido en Los Angeles. Ted ocupó desde entonces una banca en el Congreso por casi medio siglo.
Mucho se ha publicado o están en imprenta en ocasión del cuarenta aniversario del asesinato, mientras que el rostro de Bob ilustra el número de junio de la revista Vanity Fair. Tras la muerte de sus dos hermanos, Edward Kennedy no solamente recibió la herencia política, sino que además se convirtió en una suerte de padre sustituto de numerosos sobrinos y sobrinas, de una familia que ha sido golpeada por la tragedia una y otra vez.
En 1941, la hija mayor del clan, Rosemary Kennedy, que había nacido con un retraso mental, fue sometida a una lobotomía que tuvo resultados desastrosos y que obligó a internarla en un hospital hasta su muerte en 2005. El mayor de los hermanos, Joseph Kennedy Jr, murió en 1944 durante la Segunda Guerra Mundial, en una peligrosa misión aérea sobre el Canal de la Mancha a la que se había ofrecido como voluntario. En 1948, Kathleen, la otra hija, falleció en un accidente de avión. Las desventuras continuaron.
Jacqueline Kennedy, esposa del presidente John Kennedy sufrió un aborto y un año después dio a luz una niña que nació muerta. Murió de cáncer en 1994. El 7 de agosto de 1963, Patrick Bouvier Kennedy, segundo hijo de John y Jacqueline Kennedy, murió días después de nacer prematuramente.
Pero fue en 1969 cuando se quebró la carrera ascendente de Edgard Kennedy. Ted, conmocionó a EEUU cuando su automóvil se salió de un puente a la Isla Chappaquiddick de Massachusetts y una joven trabajadora de su campaña murió ahogada. Kennedy no llamó a las autoridades, lo reportó al día siguiente. Se declaró culpable de abandonar el sitio de un accidente y recibió una pena de libertad condicional.
En 1980, Ted Kennedy compitió infructuosamente con Jimmy Carter para tratar de ganar la nominación presidencial demócrata.
Pero la fatalidad siguió presente en la familia. En 1973, Joseph Patrick Kennedy II, hijo de Robert Kennedy, estuvo implicado en un accidente de avión que dejó a su pasajera paralítica. El mismo año, a Edward Kennedy Jr., hijo de Ted, se le amputó una pierna por un cáncer cuando tenía doce años.
David Kennedy, hijo de Robert, murió de sobredosis en 1984. Siete años más tarde, un sobrino de Edward, William Kennedy Smith, fue juzgado y absuelto por intento de violación.
Michael, hijo de Robert, falleció en un accidente cuando esquiaba en 1998 en Aspen, Colorado. Un año después sobrevino la última gran tragedia para la familia. Ocurrió en 1999 cuando John Kennedy, hijo, su esposa Carolyn Bessette y su hermana Lauren, perecieron al estrellarse en un accidente de aviación. El avión pilotado por Kennedy cayó a las aguas del Atlántico en medio de la niebla tras despegar de un aeropuerto en Nueva Jersey con destino a Martha’s Vineyard, en el estado de Massachusetts.
Más allá de asesinatos, accidentes, enfermedades y muertes, Ted batalló en el Congreso en temas sociales en los cuales dejó su sello. Se ocupó de la inmigración, las pensiones y la salud, entre otros asuntos relevantes.
En una de sus últimas apariciones públicas recordadas, el jefe de la familia más emblemática de los demócratas, apoyó a Barack Obama en su carrera hacia la nominación del partido y hacia la presidencia de EEUU. Emocionado, el senador Kennedy evocó el espíritu de su hermano el presidente asesinado y símbolo de una época, bendiciendo la postulación del candidato negro que disputa la nominación con la senadora Hillary Clinton.
«Barack Obama está preparado para ser presidente desde el primer día», afirmó el respetado senador, una leyenda entre los políticos de estadounidenses. Kennedy había llamado a Bill Clinton para comunicarle su decisión, luego de que Caroline, la hija de John F. Kennedy, expresara su apoyo a Obama con un artículo titulado «Como mi padre el presidente», publicado por The New York Times.
El veterano senador había roto así su tradicional costumbre de mantenerse alejado de las primarias. Nunca antes su familia apoyó a un candidato antes de la nominación oficial demócrata.
A Ted no le importó que sus sobrinos Kathleen y Bobby, hijos del también asesinado Bob Kennedy, no estuvieran de acuerdo y apoyaran a Hillary, a quien él también había apoyado antes en Nueva York. Le bastó que la viuda de Bob, Ethel Kennedy, llamara a Obama: «Nuestro próximo presidente».
La biopsia indicó que tiene un glioma maligno en su lóbulo parietal izquierdo, si resulta muy agresivo podría reducir su esperanza de vida a 12 meses, y si su crecimiento es más lento lograría hasta cinco años de vida. El lóbulo parietal izquierdo ayuda a regular las sensaciones, el movimiento y el lenguaje. Le espera radioterapia y quimioterapia.
«La maldición», que desde hace más de 60 años rodea a la célebre dinastía, tiene en Ted un nuevo y dramático capítulo. Sus colegas en el Congreso rezaron y lloraron. El senador lucha por su vida.
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