Dos actos. Fiesta del día patrio divide al oficialismo y la oposición

El gobierno argentino y el agro miden sus fuerzas

Dos actos antagónicos en un día patrio, distanciados 1.300 km entre sí, medirán fuerzas entre el gobierno y el sector agrario, que logró nuclear a la dispersa oposición, en plena puja por la renta de la soja que amenaza el rol de Argentina como proveedor mundial de alimentos.

El fracaso de las negociaciones entre los líderes agrarios y el gobierno el jueves dio un último impulso previo a una movilización de agricultores en Rosario (300 km al norte de Buenos Aires) el 25 de Mayo, día en que se conmemoran los 198 años de la conformación del primer gobierno independiente de la corona española.

Será el primer gran acto opositor desde la gestión iniciada en 2003 por el ex presidente Néstor Kirchner y que continúa su esposa, la socialdemócrata Cristina Fernández, en el gobierno desde el 10 de diciembre.

Los dirigentes rurales en rebeldía fiscal esperan una presencia multitudinaria en el acto que pretenden sectorial y no político, pese a que se sumaron a la convocatoria opositores de derecha, liberal cristianos y socialdemócratas.

La principal líder opositora, la liberal cristiana Elisa Carrió ­ derrotada en las presidenciales de 2007 con 23% de los votos frente a 45,2% de Cristina Fernández­ advirtió que el gobierno «tiene la última oportunidad de pacificar el país», al convocar a una masiva participación en Rosario.

«El acto de Rosario es de naturaleza estrictamente política. Si bien el campo necesita siempre un mejoramiento en las condiciones de funcionamiento, está mejor que antes», respondió el sábado el gobernador de Chaco (nordeste), Jorge Capitanich, firme aliado de los Kirchner.

Rosario, la principal ciudad de Santa Fe, única provincia gobernada por el socialismo, es un centro industrial que concentra el mayor polo cerealero del país y desde cuyo puerto se exportan los granos, en particular la soja.

La soja, el principal cultivo del país, ocupa el 50% de la superficie sembrada y su cosecha se destina en un 95% a la exportación. La pelea se centra en las retenciones móviles (impuestos a las exportaciones de granos), que los productores consideran confiscatorias y el gobierno las justifica como herramienta para redistribuir la riqueza y frenar la inflación.

La cosecha actual de la soja está estimada en 24.000 millones de dólares, de los cuales el gobierno podía recaudar unos 11.000 millones con el alza de impuestos.

Frente al acto opositor, el oficialismo en pleno y todos sus aliados se concentrarán el domingo en Salta (1.600 km al noroeste de Buenos Aires), al Tedeum que se espera multitudinario para festejar el día patrio y respaldar a la presidenta.

Según la consultora privada Poliarquía, la mandataria sufrió una sensible baja en su imagen positiva que se derrumbó en mayo a 26%, 20 puntos menos que en marzo, en medio del mayor conflicto agrario de la historia, que lleva unos 73 días.

Con un lock-out con bloqueos de rutas durante 21 días en marzo y con la suspensión de la comercialización de los granos para exportación hasta el miércoles, los agricultores desafiaron la pujanza de un país que crece a un ritmo de casi 9% anual desde 2003. Según analistas, la prolongación del conflicto amenaza incluso el rol de Argentina como proveedora mundial de alimentos y con capacidad para alimentar a unos 300 millones de personas, según datos oficiales.

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