FARC y gobierno colombiano coinciden en Roma

El «silencio de las armas» en Colombia es el objetivo de fondo de la visita que una delegación mixta gobierno-guerrilla está realizando en Europa, coincidieron el representante oficial, Víctor G. Ricardo, y el número dos de la FARC, Raúl Reyes, que ayer fueron recibidos en la Cámara italiana de diputados.

El Alto comisionado del gobierno para la paz y el vocero de la FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) presentó un comunicado conjunto, al cabo de una misión de tres días en Italia, cuyo momento clave tuvo lugar el lunes, cuando la delegación visitó el Vaticano.

Si el primer día del viaje fue el de la histórica cita en la Santa Sede y el martes el de los coloquios con los empresarios, ayer fue la jornada de una larga reunión con el presidente de los diputados, Luciano Violante, y con otros parlamentarios.

Al término del coloquio, Ricardo y Reyes dieron una rueda de prensa dentro de la misma Cámara, donde leyeron un comunicado que representa un breve balance de la misión italiana.

Sentados codo a codo en una de las salas más bellas del Parlamento, adornada con enormes tapices antiguos, ambos destacaron que la «convivencia» entre los 15 miembros de la delegación a lo largo del viaje en Europa es excelente.

En el camino hacia la paz «estamos apenas en la etapa de generar más confianza, por eso hemos venido a Europa», aclaró Reyes al responder a una pregunta sobre la posibilidad de una tregua en Colombia.

«Lo que estamos construyendo es una paz con justicia social», subrayó el numero dos de las FARC, tras destacar que «para solucionar las desigualdades sociales de Colombia no sólo hay que silenciar las armas, sino también resolver problemas como el hambre, el desempleo, la desnutrición, la ausencia de viviendas, el alto índice de analfabetismo y la intolerancia».

Sobre la visita al Vaticano, Ricardo dijo que la reunión fue «excelente, un éxito». «Con monseñor Giorgio Lingua hemos reflexionado sobre la importancia de una participación activa de la Iglesia para la reconciliación nacional».

«No se trata de incorporar» a la Iglesia en la «mesa de negociación, pero sí en el proceso de paz, tal cual debe ser para todas las expresiones de la comunidad colombiana», dijo después de señalar que «el gran respeto moral hacia la Iglesia de Colombia debe servir para que la misma Iglesia sea un multiplicador, un motor del proceso de paz».

Al coincidir sobre la importancia de la Iglesia en el proceso de pacificación, Reyes recordó que «Colombia es un Estado católico, mayoritariamente creyente».

Respecto del tema de la «convivencia» en estos días de viaje a Europa, el vocero de las FARC dijo que el tono de «respeto» que se observó en Roma y las otras etapas de la misión «es igual al que hay en la mesa de negociación». «Esto es a su vez signo de una verdadera voluntad de paz», precisó.

Ricardo coincidió sobre el «mutuo respeto» entre ambas partes y señaló que «en este viaje estamos fuera de Colombia, pero miramos hacia Colombia… lo que importa en la mesa de negociaciones es que no haya vencedores ni vencidos».

Sobre el problema del narcotráfico, Reyes afirmó que «en Europa no se nos han planteado exigencias sobre este tema, sino comprensión». El de la droga, destacó, es «un fenómeno global», mientras que Ricardo añadió que «no se puede seguir narcotizando a la agenda de trabajos colombiana».

Al recordar la reunión con Violante y con los parlamentarios italianos, Reyes señaló el interés «hacia algunos aspectos del modelo político-económico italiano para construir un nuevo Estado colombiano con justicia social, equidad y respeto de los derechos humanos».

Ricardo definió como «muy importante» para Colombia «el manejo de la justicia y la estructura político-administrativa del Estado en Italia».

El párrafo clave del comunicado leído en la rueda de prensa se refiere a la visita a la Santa Sede y afirma lo siguiente: «El delegado oficial del secretario de Estado, monseñor Giorgio Lingua, nos recibió y manifestó que su santidad el papa Juan Pablo II tenía conocimiento del encuentro y expresó su deseo de conocer directamente los avances del proceso de paz colombiano. Se habló de la gran importancia de la Iglesia en dicho proceso. Salimos complacidos por el éxito de la reunión».

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