En Madrid, cuando el gobierno de González cedió a los reclamos sindicales
16 de diciembre de 1988
Después de una semana de intensas movilizaciones obreras, que incluyeron paros y ocupaciones de los lugares de trabajo, una manifestación de más de 200 mil personas recorrió el centro de Madrid al tiempo que se producía la primera huelga general convocada en España desde 1934.
El propio presidente del gobierno, el socialista Felipe González, hubo de reconocer la amplitud de la protesta obrera, al tiempo que asumía el compromiso de estudiar sus demandas.
Los reclamos de la clase trabajadora española se vinculan con varios aspectos de la política económica impulsada por el PSOE, y fundamentalmente, con la necesidad de abrir negociaciones salariales. Los sindicatos –tanto la socialista UGT como Comisiones Obreras, de orientación comunista– juzgan que el pragmatismo del gobierno exhibe ciertos logros (baja de la inflación, crecimiento económico) pero a costa del abandono de políticas sociales. Entienden que González ha sido demasiado complaciente con banqueros e industriales cuyos beneficios se cuadruplicaron en poco tiempo mientras disminuye el poder adquisitivo de los asalariados.
Nicolás Redondo, líder de la CGT, expresó a nuestro corresponsal: «la pelota está ahora en cancha del gobierno; estamos aguardando una respuesta que se comprometa a imprimir otra orientación a la economía».
En la Puerta del Sol, entre el flamear de banderas, podían oírse cánticos y consignas contra el capitalismo mezclados con los acordes de La Internacional.
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