Se saludaron en el Palacio de la Revolución

Fidel Castro recibió al presidente Putin

La Habana, PL, AFP

La ceremonia de bienvenida se efectuó en la Plaza de la Bandera del Palacio de la Revolución, donde fueron interpretados los himnos nacionales de Cuba y Rusia y tropas cubanas desfilaron ante ambos mandatarios.

Al término del acto protocolar, Castro y Putin se dirigieron al interior del Palacio de la Revolución para iniciar conversaciones oficiales y participar en la firma de cinco documentos.

Se trata de una declaración conjunta de carácter político, un acuerdo de exención de impuestos y facilidades arancelarias, un convenio intercancillerías y dos documentos en materia de salud pública y economía.

A la ceremonia acudió la primera dama rusa, Ludmila Putina, quien luego se marchó a cumplir un programa paralelo, acompañada por la ministra de Inversión Extranjera, Marta Lomas.

Putin estará en visita oficial hasta mañana viernes y el sábado y domingo realizará actividades privadas en el paradisíaco balneario de Varadero, a 150 km de La Habana.

El presidente de Rusia, Vladimir Putin, realizará este jueves una discreta y corta visita a la base espía rusa de Lourdes, ubicada a 60 km de La Habana y frente a las costas de Estados Unidos, según un programa en ruso distribuido a la prensa.

Putin irá a la base espía rusa –herencia de la desaparecida Unión Soviética– al concluir su primera ronda de conversaciones oficiales con el presidente cubano, Fidel Castro.

La visita –de la que fue excluida la prensa– no aparece en la agenda distribuida en idioma español y funcionarios cubanos dicen desconocer esa actividad del mandatario visitante.

El centro de escuchas radio-electrónicas cubre 72 km

Equipado con alta tecnología, el complejo puede interceptar llamadas telefónicas, faxes y comunicaciones de computadoras, según documentos del Congreso, que indican que la base fue utilizada con efectividad para obtener información importante sobre operaciones militares norteamericanas durante la Operación Tormenta del Desierto en la Guerra del Golfo, en 1991.

Poco tiempo después de la desaparición de la Unión Soviética, el general Raúl Castro, ministro de las Fuerzas Armadas y segundo hombre fuerte de la isla, dijo a la prensa que «la permanencia o retirada de esta instalación es objeto de análisis y negociación», aunque se inclinó por que esa base se mantuviera. «Para Cuba no plantearía ningún problema de conciencia si mantuviéramos (…) un centro de exploración radioelectrónico de un país que no consideramos enemigo (…) cuando tenemos una base militar norteamericana ocupando ilegalmente y por la fuerza un pedazo de nuestro territorio», en Guantánamo, dijo en 1993 Raúl Castro.

A finales de 1994, Cuba y Rusia firmaron un acuerdo por el que La Habana recibirá de Moscú una compensación «de menos de 200 millones de dólares por año» por la utilización del centro de Lourdes.

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