OPINION INTERNACIONAL

OTAN EN LA VIA DEL GOLGOTA AFGANO

Estados Unidos tiene 700 bases en 130 países. El resultado de ello es la creación de un cerco alrededor de la mitad de la humanidad, la que, como respuesta, constituyó la Organización de Cooperación de Shangai (SCO), que tiene seis miembros (China, Rusia y cuatro repúblicas musulmanas de Asia Central) y tres observadores (India, Pakistán e Irán). En comparación con la SCO, el Pacto de Varsovia era una pequeña organización.

Todo esto parece amenazador y lo es. Entra en este inquietante panorama una tercera fuerza: el islam, que también fue enfrentado por Estados Unidos, que usó para ello el argumento del 11 de setiembre. No hay países musulmanes en la OTAN-AMPO pero en la SCO hay seis, con uno de los cuales, Irán, Estados Unidos tiene un problema. ¿Por qué? «Porque ellos nos odian», explica Washington. Algunos iraníes odian a Estados Unidos, aunque la mayoría no. Pero ¿por qué algunos iraníes odian a Estados Unidos? Por el golpe de 1953 organizado por la CIA y el M16, que derrocó al legalmente elegido primer ministro Mohammad Mossadegh y marcó el comienzo de 25 años de dictadura.

Hay una vía simple para salir de esta situación que bien pudo haberse seguido largo tiempo atrás: pedir perdón por lo de 1953. El beneficio de ello: el fin del problema Irán-Estados Unidos.

En lugar de tomar ese camino, Washington hizo que los miembros de la OTAN aceptaran una «defensa» contra «solamente» los misiles iraníes capaces de llevar eventualmente cabezas nucleares.

Esa defensa será estacionada en la República Checa (radares) y Polonia (misiles).

Dado que hay muchas otras rutas que podrían seguir esos misiles, la propuesta rusa de estacionar la defensa en Azerbaiyán tiene más sentido. Pero ¿por qué elegiría Irán atacar en primer lugar con misiles? ¿Por qué no pasar materiales de contrabando y hacer bombas en Estados Unidos?

Hasta un niño podría darse cuenta de que ese escudo de la OTAN está dirigido contra Rusia y presagia una regresión hacia una peligrosa carrera armamentista.

Hay áreas de desacuerdo y tensión y algunas soluciones obvias, como las de detener el cerco armado, clausurar algunas bases (dicho sea de paso, ¿cómo reaccionaría Estados Unidos ante esfuerzos para enrolar a Cuba y Venezuela en la SCO?) y concentrarse en los temas de la energía alternativa y del calentamiento global, así como en la satisfacción de las necesidades básicas en el mundo.

Pero la vulnerabilidad asimétrica es parte de la ecuación estratégica y los Estados con el tipo de armas que manejan Estados Unidos-OTAN-AMPO deben ser enfrentados.

¿No sería mejor resolver el conflicto?

Imaginemos un pequeño cambio en el balance geopolítico. Actualmente Estados Unidos tiende un cerco a la SCO, tiene la expectativa de una gran guerra por la hegemonía mundial y mantiene una «guerra contra el terror» contra Al Qaeda. Como Rusia, China e India también tienen sus problemas con ciertas poblaciones musulmanas -Chechenia, Sinkiang y Cachemira-.

Washington manipula la situación para ganarse el apoyo de las mismas o neutralizarlas.

Pero hay un escenario alternativo: seis de los nueve miembros/observadores de la SCO son musulmanes. Imaginen que estos seis países persuadan a los gigantes -Rusia, China e India- para que suavicen sus posturas y otorguen más autonomía, respectivamente a Chechenia, Sinkiang y Cachemira, y reconozcan que sus luchas son similares a las que los tres libran contra el imperialismo occidental.

El secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, ese instrumento de Estados Unidos y ex ministro de Relaciones Exteriores surcoreano, estuvo presente en la reunión de la OTAN. ¡Qué lástima que la OTAN no tenga un Consejo de Seguridad con sesiones públicas con expertos de uno y otro lado que podrían hacer pedazos la idea del escudo misilístico! Los miembros de la OTAN, se supone, son democráticos. ¿No debería entonces haber ahí transparencia en el modo de forjar los acuerdos?

La OTAN, la mayor alianza militar de la historia, con 26 miembros, alinea 47.000 soldados en Afganistán (los soviéticos tenían muchos más), en una guerra imposible de ganar, con la esperanza de capacitar a sustitutos afganos.

En realidad Afganistán es una estación en el camino al Gólgota de los imperios, como lo fue para las invasiones británicas entre 1838-1878 y la invasión soviética de 1979. Podría ser también el fin de la OTAN.

 

Profesor de estudios sobre la paz y fundador de TRANSCEND. (COPYRIGHT IPS)

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