OPINION INTERNACIONAL

DURO DUELO ENTRE ISRAEL Y EEUU

RECIENTEMENTE DOS CURIOSAS NOTICIAS SE FILTRARON A LA PRENSA NORTEAMERICANA: LA PRIMERA, ACERCA DE UN VIDEO ISRAELI SOBRE LA INSTALACION NUCLEAR CONSTRUIDA POR COREA DEL NORTE EN EL NORTE DE SIRIA QUE FUE PRESUNTAMENTE DESTRUIDA POR UN ATAQUE AEREO ISRAELI EL 6 DE SETIEMBRE DEL AÑO PASADO; LA SEGUNDA, ACERCA DE UN INGENIERO NORTEAMERICANO JUDIO DE 84 AÑOS QUE HABRIA ESPIADO A LOS ESTADOS UNIDOS A FAVOR DE ISRAEL HACE 25 AÑOS.

Escrito por: Egon Friedler

Sábado 26 de abril de 2008 | 3:47
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La publicidad dada al video israelí llevado por la CIA al Congreso de los Estados Unidos no es casual. En un momento en el que existen claros indicios acerca de avances serios en negociaciones secretas entre Israel y Siria para un acuerdo de paz, el traer a la luz la reciente humillación siria (celosamente mantenida en secreto tanto por Jerusalén y Damasco) es una buena forma de sabotear cualquier acuerdo. No es un secreto que existen sectores muy influyentes en la elaboración de la política exterior norteamericana que se oponen a un acuerdo entre Israel y Siria por cálculos referentes a su estrategia global en el Medio Oriente. La revelación pública de un documento claramente comprometedor para Siria es un eficaz modo de atraer presiones sobre Damasco e impedir cualquier entendimiento con Jerusalén.

Si el manejo de la CIA o del Departamento de Estado con el video israelí puede ser justificado con argumentos muy discutibles pero lógicos, el caso del ingeniero acusado de espionaje hace 25 años es decididamente ridículo.

Nadie puede imaginar que el gobierno norteamericano resucite el caso de un espía ruso o chino que haya transmitido secretos militares norteamericanos a su país hace más de dos décadas.

Cabe imaginar cómo habría de ridiculizar la prensa no sólo rusa sino también norteamericana a un curioso intento de esta clase por realizar una reconstrucción de los “buenos viejos tiempos” de la guerra fría. Pero, para Israel parecen regir otras normas.

Realmente el caso de Ben Ami Kadish es patético. Se trata de un anciano de 84 años jubilado hace mucho tiempo y radicado en New Jersey. Lenny Ben David, un ex diplomático israelí en Washington, analiza en estos términos la acusación en un artículo en el diario israelí en inglés “The Jerusalem Post”: “Los comentarios de prensa sugieren que el hombre que dirigió las actividades ilegales de Kadish fue el mismo que dio sus instrucciones a Pollard (el funcionario norteamericano de la Armada que transfirió información confidencial a Israel en los años ochenta y fue condenado a cadena perpetua). Probablemente para evitar que se tenga en cuenta cualquier estatuto de limitaciones, la acusación sugiere que este abuelo mantuvo vínculos con su ‘manipulador’ hasta el mes pasado”.

“¿Por qué ahora? ¿Acaso los fiscales federales creen que Kadish es un verdadero criminal? Lo más probable es que se trata de un intento de funcionarios norteamericanos de reducir el apoyo a Israel en un momento en que se inician negociaciones cruciales. Esta es una forma de presión que ha sido utilizada en distintas oportunidades. La táctica está destinada a desalentar a los partidarios de Israel en los Estados Unidos, especialmente miembros del Congreso que se oponen a la venta de armas a sus enemigos, a las concesiones peligrosas a los palestinos o a la abrogación de compromisos previos con Israel”.

Más adelante el articulista sugiere que la acusación contra el anciano ingeniero tiene el fin de evitar que en su próxima visita a Israel con motivo de la celebración del 60 Aniversario el presidente Bush no vaya demasiado lejos en su apoyo al estado judío y al mismo tiempo evitar un perdón presidencial a Jonathan Pollard, luego de 23 años en la cárcel.

Por su parte la esposa de Pollard interrogada por el Canal Uno de la Televisión Israelí señaló la “sospechosa coincidencia de la noticia de espionaje con la víspera del viaje del presidente Bush a Israel con motivo de la celebración del 60 Aniversario del país”.

Numerosos analistas vieron en la publicidad dada a la absurda novedad de un presunto caso de espionaje de un cuarto de siglo atrás como un claro intento de impedir la liberación de Pollard. Una de ellas, la norteamericana Debbie Schlussel nota que la dureza contra Pollard, un hombre que estuvo en la cárcel durante más de dos décadas, contrasta con la blandura con la que se trata a espías chinos o musulmanes. Entre otros, cita los casos de un ciudadano norteamericano que dio información sensible a grupos terroristas y solo fue sentenciado a seis meses de prisión y de un traductor en Irak que dio información sobre movimientos de tropas norteamericanas a Al Qaeda que causaron muchas muertes, para quien el fiscal pidió solo 10 años de prisión.

La actual crisis entre Washington y Jerusalén no es una novedad. A lo largo de la historia hubo muchos y repetidos encontronazos, desde el mismo momento de su creación. Cuando se proclamó el Estado de Israel el 14 de mayo de 1948, el presidente de los Estados Unidos, Harry Truman, debió desautorizar a su propio representante en las Naciones Unidas y al Departamento de Estado, para reconocer al nuevo país surgido de acuerdo al mandato de las Naciones Unidas.

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