Escrito por: Buenos Aires | AFP

Fernández, de 54 años y experto en finanzas públicas, entró súbitamente en escena a raíz de la primera crisis de Gabinete, al caer el ministro de Economía Martín Lousteau, quien proponía un plan antiinflacionario que incluía contener el gasto y moderar el consumo, dijo a la AFP una fuente gubernamental.
“El ministro saliente (Lousteau) no hizo todo lo que se esperaba de él. Enfriar (la economía) quiere decir que la gente no gaste y para eso hay que sacarle la plata del bolsillo. Nosotros siempre hemos pensado encontrar una solución distinta del enfriamiento”, dijo el jefe de Gabinete, Alberto Fernández.
La caída de Lousteau maduraba con su ausencia de las duras negociaciones que se mantienen con los líderes de millares de agricultores en pie de guerra contra el alza de impuestos a la soja, el principal producto exportable, con una cosecha en 2008 valuada en 24.000 millones de dólares.
El desgaste de Lousteau y de los Kirchner ya que el ex presidente mantiene su influencia sobre el poder político en el país sudamericano alteraba a los mercados, donde bajaba la Bolsa y los bonos, sin ponerle coto a la vez a la creciente inflación.
La inflación real en Argentina alcanzaría entre 20% y 30% anual, según la totalidad de las consultoras privadas y las entidades de defensa del consumidor pero el cuestionado e intervenido ente estatal Indec dice que es menor al 10% anual.
Pero el desencadenante de la caída de Lousteau, un joven economista de 36 años, fue haber presentado bajo reserva un programa de aumento de tarifas de energía y ahorro fiscal, a costa del consumo, dijo a la AFP la fuente, en coincidencia con lo publicado por la prensa argentina este viernes.
“Si enfrían la economía los argentinos no consumen, no comen, y sin consumo, ellos pueden exportar todo y ganar más”, había disparado Kirchner, en lo que fue interpretado como un dedo pulgar hacia abajo para Lousteau de parte del líder del peronismo en una tribuna partidaria la noche del jueves.
Argentina viene creciendo a un ritmo promedio anual de casi 9% desde que los Kirchner están en el poder, de hecho compartido, y el vigor del consumo fue el caballito de batalla en la triunfal campaña electoral de octubre pasado.
Kirchner había atacado con dureza a los agricultores que llevaron adelante una huelga de 21 días, con una frágil tregua en vigor, al pedirles que “no nos quemen más los campos, no nos tiren más humo, no desabastezcan, no corten más las rutas y no jueguen con el desarrollo de la Argentina”.
El FMI, el Banco Mundial e institutos privados coinciden en que la inflación es el mayor dilema de Argentina.
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