Ña desalambrá: un fuerte grito por la tierra de todos
A nuestra llegada a Asunción, en los días previos a las elecciones generales del domingo 20, se respiraba un ambiente de cambio. El pulso normal de la ciudad escondía los sueños y esperanzas de un pueblo cansado de soportar gobiernos corruptos y mafiosos.
En comercios, hoteles, plazas y calles, bajo la lluvia o el húmedo sol, la espera de la historia se enmarcaba en un anhelo de romper pronto las cadenas; en situar la esperanza más allá de los límites normales del vivir cotidiano. Era una encrucijada apasionante que valía la pena vivir hasta sus últimas consecuencias.
Mezcla de culturas
En el acto de cierre de campaña, realizado el viernes anterior a las elecciones en la Plaza del Congreso de Asunción y ante una multitud calculada en cien mil personas, hicieron uso de la palabra los candidatos de la Alianza encabezados por Fernando Lugo, quien con gesto pausado y envuelto en la bandera nacional tricolor, hizo su discurso en castellano y en guaraní.
Luego comenzaron las actuaciones de los músicos invitados, interpretando sus canciones de compromiso y esperanza, bajo el agitar de banderas y el estruendo de los gritos de la multitud. Allí se escuchó a los intérpretes argentinos Teresa Parodi, Liliana Herrero y Víctor Heredia, a los paraguayos Ricardo Flecha y Hugo Ferreira, entre otros, y la esperada presencia de nuestro cantautor Daniel Viglietti. Su composición «A desalambrar», en la que Daniel intercaló algunas frases en guaraní, fue coreada por una muchedumbre que sabe que en Paraguay el noventa por ciento de la tierra es de propiedad de quinientas familias.
Mientras se confirmaba la victoria de Fernando Lugo, LA REPUBLICA conversó con Daniel Viglietti,
– ¿Tras el encuentro con Lugo, ¿cómo lo definirías?
– Como un hombre que se ha construido una manera particular de hacer política, con calma, sin desbordes, y con una intensa comunicación. Su discurso fue claro y preciso, con varios pasajes en guaraní, la lengua de origen que los paraguayos hablan y mantienen viva. Descubrí que a Fernando Lugo le gusta cantar, como al presidente Hugo Chávez.
– ¿Cómo ves el futuro político del Paraguay, a partir de este cambio?
– Después de esta rebelión en las urnas que rompe con más de sesenta años de continuismo entre dictadura y democradura, el futuro va a ser arduo. La oposición, que tiene puestos claves en el Estado, va a tratar de frenar las reformas que proponga la Alianza. Ojalá la unidad latinoamericana sepa abrazar a los hermanos guaraníes, y Uruguay, no sólo sea un país cuyo nombre rima con Paraguay. Ojalá el camino de transformaciones del país de Soledad Barrett sepa estar a la altura de tantos que dieron la vida por esa tierra.
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