La fe también gana votos
La consecuencia es clara. Los candidatos llevan adelante estrategias para captar el voto de los creyentes en la larga carrera hacia la Casa Blanca. Los demócratas Hillary Clinton y Barack Obama participaron recientemente en un encuentro que analizó la fe en la vida pública.
El debate, que tuvo lugar en el estado de Pensilvania, donde los dos candidatos volverán a enfrentarse el 22 de abril, tuvo como centro el análisis de aquellos asuntos sociales -como la religión y las cuestiones morales- normalmente excluidos de los discursos públicos, donde la economía, la guerra en Irak y el terrorismo ocupan los primeros puestos. El candidato republicano John McCain rechazó la invitación, lo que fue una sorpresa para la comunidad de creyentes. «Es una oportunidad que se pierde. Uno no tiene oportunidades como éstas muy a menudo y este año del 25% al 40% del voto procederá de la comunidad evangélica», le recriminó el vicepresidente de la Asociación Nacional de Evangélicos, Richard Cizik.
Los dos demócratas mostraron su postura a favor de la legalidad del aborto en el debate, aunque con algunos matices, al responder preguntas de periodistas, sacerdotes, rabinos e imanes. Para la senadora por Nueva York, «la posible vida comienza con la concepción, pero no se trata sólo de esta vida potencial, sino de las de otros», sostuvo la ex primera dama, que ha dejado entrever que este asunto entra en conflicto, al hacer gala de su liberalismo, con su fe metodista y su propia confesión.
«Hay que confiar en las personas que tomen esta decisión tan trascendental porque la alternativa supondría tal intrusión del Gobierno que sería muy difícil seguir sosteniendo nuestra sociedad abierta», dijo Clinton en el encuentro celebrado en el Messiah College.
Por su parte, Obama, recalcó que está comprometido con el derecho a abortar. No obstante, ha indicado que «la adopción es una opción», y que «los que se oponen a ello deben tener la oportunidad de seguir oponiéndose e intentar cambiar la ley».
«La difícil decisión de abortar es responsabilidad de las mujeres», afirmó el senador negro por Illinois.
Preguntado también por si la vida comienza en el momento de la concepción, el candidato afroamericano no respondió tan rotundamente como su opositora: «Esto es algo de lo que no tengo, creo, una opinión firme. No creo tener la respuesta a esa pregunta».
Mientras tanto, el republicano McCain -que participa del culto de la Iglesia Baptista de Arizona-, está manteniendo por el momento una actitud muy discreta y parca sobre los temas religiosos, pese a que la derecha cristiana vota tradicionalmente a su partido.
Son los candidatos demócratas, quienes en sus duros enfrentamientos en la carrera hacia la nominación están refiriéndose al tema con mayor o menor acierto.
Obama, por ejemplo, no ha dudado en referirse a su conversión religiosa en su juventud al entrar en contacto con las actividades espirituales -inseparables de la acción social entre los pobres- que le ofreció en Chicago la Iglesia Unida de Cristo, a la que pertenece, y que lleva adelante una acción comprometida con las inquietudes sociales.
Clinton, perteneciente a la Iglesia Metodista Unida, ha resultado más desconcertante y ambigua, pues aun reconociendo que la fe es algo que realmente percibimos, ha propuesto no utilizarla con fines electoralistas. Sin embargo, no ha dudado en abordar el tema religioso desde el punto de vista más negativo posible al lanzar sospechas sobre el presunto islamismo de su rival, Obama, lo que fue desmentido posteriormente por el senador negro.
La campaña de la ex primera dama también ha sacado provecho de los deslices de Obama durante una colecta de fondos, en San Francisco. Evocando la angustia de los habitantes de las «pequeñas ciudades», donde el empleo se evaporó, Obama declaró: «No debe sorprender que se hayan vuelto amargados, se acerquen a las armas de fuego o a la religión, desarrollen un sentimiento de antipatía por aquellos que no son como ellos, de hostilidad hacia los inmigrantes o de sentimientos antimundialización. Ellos expresan así sus frustraciones». Como ocurrió en un caso anterior el de su consejero en la juventud, el pastor Jeremiah Wright, acusado de expresiones antipatrióticas, las imágenes fueron puestas de inmediato en línea por un internauta y las críticas llovieron sobre el senador afroamericano, que tuvo que desmarcarse de su líder espiritual.
Sin embargo, más allá de sus desencuentros, tanto el senador de Illinois como la ex primera dama aprovecharon y no dejaron pasar la cita en Pensilvania para pregonar su fe cristiana. La fe mueve montañas, pero también votos en la reñida carrera hacia el sillón de la Casa Blanca.
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