Anuncio. Los candidatos revisarán los acuerdos con Brasil y Argentina

La crisis energética en las elecciones de Paraguay

Las presidenciales paraguayas del domingo lidian con la seguridad energética de sus vecinos, Argentina y Brasil, ambos altamente dependientes de las hidroeléctricas que comparten con Paraguay, ya que la revisión de esos contratos ha sido el gran tema de la campaña electoral.

Los tres candidatos paraguayos, el ex obispo católico Fernando Lugo, el ex jefe militar Lino Oviedo y la oficialista Blanca Ovelar, han propuesto revisar los tratados de las hidroeléctricas de Itaipú (Brasil-Paraguay) y Yacyretá (Argentina-Paraguay), firmados durante las dictaduras, en 1973, y que consideran injustos para su país.

En Brasil, donde más repercusión ha generado ese reclamo, el temor es que se repita una situación como la ocurrida con Bolivia, que presionó y consiguió aumentar el precio del gas vendido a Argentina y Brasil tras la elección del presidente Evo Morales.

«Sospecho que, cualquiera que sea electo en Paraguay, aprovechará la situación para hacer un chantaje, como hizo Bolivia», dijo a la AFP el director del Centro Brasileño de Infraestructura, Adriano Pires. Ello porque, añadió, Brasil y Argentina «son rehenes de Bolivia y Paraguay, porque no tienen energía suficiente».

Brasil consume el 95% de la electricidad producida en Itaipú, la mayor hidroeléctrica del mundo en funcionamiento, y que cubre el 19% de sus necesidades. En Yaciretá, el 98% de la energía va a Argentina y abastece el 17% de su consumo.

Brasil y Argentina pagan a Paraguay por la energía que le correspondería y no consume.

El tema llena a diario páginas en los periódicos paraguayos. «Debemos recuperar nuestros derechos en Itaipú y Yacyretá», proclamaba un editorial del diario ABC Color, que acusaba a Brasil y Argentina de ser los brazos de «una maligna tenaza de acero que (…) nos oprime».

Fernando Lugo, favorito en las encuestas, es el candidato que más insiste en una revisión. «Cuando no existe un precio justo entre un país más poderoso y otro más débil, predomina el conflicto», advirtió.

El responsable brasileño de Itaipú, Jorge Samek, negó tajantemente que el precio sea injusto.

El gobierno brasileño ha evitado manifestarse sobre una eventual revisión de Itaipú, cuyo tratado rige hasta 2023, y mantiene un discurso de «solidaridad» con su vecino de economía mucho menor. El canciller, Celso Amorim, anunció que Brasil ayudará a fortalecer la economía paraguaya con diversos proyectos.

Con Argentina, existe una negociación para acabar las obras y la quita de la deuda paraguaya de Yacyretá de 11.000 millones de dólares. Una fuente de la cancillería argentina consultada por la AFP dijo desconocer que pueda haber algún problema en la renegociación del contrato debido a las elecciones.

Los reclamos paraguayos ocurren en un momento de «carencia de energía y consecuente aumento de precios», que puede forzar a una negociación, destacó a la AFP Tullo Vigevani, del grupo de Coyuntura Internacional de la Universidad de Sao Paulo (USP).

Pero Bolivia dejó una lección, añade: Paraguay tendrá que saber negociar y atender a los intereses de sus contrapartes; «como Bolivia, Paraguay sabe que no puede consumir esa energía y tiene que vendérsela a Argentina y Brasil».

«Paraguay no es Bolivia», contrapuso el columnista Sergio Leo, del diario económico Valor, indicando que difícilmente Paraguay podría revertir tratados de una infraestructura binacional, sancionados por gobiernos y congresos.

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