El Papa defiende raíces cristianas de Occidente
El viaje del Papa coincide con su 81 cumpleaños, que festejará el 16 de abril, y con el tercer aniversario de su pontificado, empeñado en la restauración de la Iglesia católica en un mundo globalizado.
«Sé que que el mensaje Evangélico está profundamente arraigado en Estados Unidos», afirmó el Papa en un video enviado hace pocos días al pueblo estadounidense.
Benedicto XVI, cuando era el cardenal Joseph Ratzinger, responsable de la Congregación para la Doctrina de la Fe, ex Santo Oficio, conocido por la mano de hierro empleada durante 24 años para defender las teorías de la Iglesia, estuvo en cinco ocasiones en Estados Unidos.
Por sus posiciones conservadoras sobre la homosexualidad, que considera una «desviación moral», fue abucheado en 1988 por asociaciones gays de Nueva York.
Las conferencias que el entonces cardenal alemán pronunció en San Francisco, Nueva York y Dallas abordaron los mismos temas que conforman hoy en día el nódulo central de la doctrina del 265º pontífice de la historia.
Todos ellos se centran en la crítica al relativismo de la sociedad occidental, la preocupación por los alcances de la investigación científica y la estrecha relación entre razón y fe.
«Benedicto XVI limitó el campo de los argumentos que la Santa Sede suele abordar para concentrarse en aquéllos fundamentales para la identidad de la Iglesia, como es la defensa del carácter sagrado de la vida», comentó un diplomático.
«A nivel internacional defiende ante todo las minorías cristianas que existen en el mundo», agregó el experto, subrayando la diferencia con su predecesor, Juan Pablo II, quien desarrolló una activa diplomacia vaticana que alcanzó múltiples sectores.
Benedicto XVI pone en práctica sus principios en la liturgia y hasta en el diálogo con los no cristianos.
Con el islam, la otra gran religión monoteísta que superó este año en número de fieles al catolicismo, defiende el principio del reconocimiento recíproco de la libertad religiosa y llegó a bautizar un ex musulmán la víspera de Pascua.
En setiembre de 2005, en Ratisbona (Alemania), cuando pronunció una disertación sobre fe y razón, no se dio aparentemente cuenta de que algunos pasajes relacionaban el islam con la violencia, lo que fue interpretado como una provocación por el mundo musulmán.
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