Investidura. Desaceleración de la economía, lucha contra la ETA y la falta de agua son prioridades

La agenda de Rodríguez Zapatero

Zapatero fue investido con la mayoría simple de los votos del Congreso de los Diputados, 169 de un total de 350.

Sólo le votaron los diputados de su partido en una segunda ronda, lo que no es relevante para gobernar, para lo cual buscará apoyos puntuales de los demás partidos con el fin de aprobar las leyes.

Zapatero ya ha anunciado que el gobierno debe hacer frente a la «desaceleración» económica que sufre España, arrastrada por la situación mundial.

Este frenazo puede hacer que descienda su notable crecimiento en los últimos años del 3,8% de 2007 (por encima del de la Unión Europea) hasta el 1,8% vaticinado esta semana por el Fondo Monetario Internacional (FMI).

A esto se añade un mayor desempleo, que había bajado considerablemente, hasta cerca del 8%, y se prevé que llegue al 9,5% en 2008 y al 11% en 2009. Y el incremento de la inflación, tradicional caballo de batalla español, que tras meses de subidas este viernes alcanzó un récord en 11 años (4,6%) después de años de descensos. La desaceleración afecta sobre todo al sector de la construcción de viviendas, que creció de manera espectacular en la última década y que ve cómo muchos trabajadores se quedan sin empleo.

Por eso, Zapatero anunció esta semana un plan de choque «a corto plazo» y otras medidas para hacer frente a este panorama aliviando la economía de las familias, afectadas por la subida de los intereses de las hipotecas, a las finanzas de las empresas y para recolocar a los desempleados.

El otro gran objetivo de Zapatero es diseñar junto con los demás partidos «una estrategia antiterrorista» contra la organización independentista armada vasca ETA, después de su intento fallido de negociar con ella el fin de la violencia en su anterior legislatura.

Pero aunque Zapatero ha insistido en que no volverá a negociar con ella, el principal partido de la oposición, el conservador Partido Popular (PP), que se opuso duramente a aquel proceso, le mira con «desconfianza» y ha dicho que esperará a ver la propuesta concreta del gobierno socialista.

En paralelo queda por ver qué pasará en el País Vasco, para el que tanto el ejecutivo como el Partido Nacionalista Vasco (PNV, moderado), en el gobierno regional, se han mostrado a favor de ampliar las atribuciones para la región, en la línea de lo ya hecho para seis regiones españolas en la última legislatura.

Pero Zapatero se opone al referéndum que el presidente del gobierno vasco quiere celebrar a finales de 2008 para que la población se pronuncie sobre el futuro de la región, por ir en contra de la Constitución.

La escasez de agua en Cataluña, que ya centra los debates nacionales, obligará al gobierno a proponer una solución frente a las múltiples opciones que defienden socialistas catalanes, nacionalistas y otros grupos, que desde hace años enfrentan a varias regiones españolas y que contemplan hasta traer agua de Francia.

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